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Remataron por US$ 40,5 millones el último terreno que quedaba en el playón de Retiro

Remataron por US$ 40,5 millones el último terreno que quedaba en el playón de Retiro

El último lote disponible del playón de Retiro fue rematado por US$ 40,5 millones. Lo compró la inversora Santa María, que pertenece al grupo Techint y lo usará para construir edificios. Entre las siete parcelas en las que fue dividido el terreno, el Estado recaudó US$ 269.375.000, que se usarán para pagar parte del costo que tuvo el Paseo del Bajo

Se trata del terreno que queda entre Antártida Argentina, Cecilia Grierson, Eduardo Madero y San Martín. Está detrás de las torres de Catalinas Norte. En total ocupa 91.337 metros cuadrados, de los cuales salieron a subasta 23.032. La mayor parte de la superficie se destinará a apertura de calles, veredas y zonas verdes.

En las partes que se vendieron, la Legislatura porteña ya aprobó que se puedan levantar torres, tal como las que ya hay en Catalinas. Se las destinará a oficinas, hoteles, residencias y otros fines. 

El remate fue realizado por la Agencia de Administración de Bienes del Estado, que también había tenido a su cargo las seis subastas anteriores. El playón fue dividido en seis parcelas de 3.200 metros cuadrados y otra de 3.400.

Una de las parcelas vendidas es la que hoy ocupa una estación de servicio frente a la plaza de Retiro.

Una de las parcelas vendidas es la que hoy ocupa una estación de servicio frente a la plaza de Retiro.

El primero de esos lotes fue rematado el 26 de octubre de 2017, por US$ 40 millones, que pagó el grupo TGLT. En tanto, la empresa Consultatio, de Eduardo Costantini, compró tres parcelas por un total de US$ 140,3 millones. Las otras dos las adquirió el Fideicomiso BAP, por US$ 48 millones.

Se tratará, en definitiva, de una urbanización que atraerá fuertes inversiones. Consultatio, por ejemplo, ya anunció que invertirá US$ 500 millones para construir dos complejos, uno de oficinas y otro residencial.

El total del dinero se destinará a pagar la obra del Paseo del Bajo, tanto la autopista subterránea inaugurada hace un mes como el parque lineal que habrá sobre la trinchera y cuya instalación está en marcha. El Paseo del Bajo tiene un costo de US$ 672 millones de dólares. Además de la venta del playón de Retiro, su principal fuente de financiamiento es un crédito por US$ 400 otorgado por la Corporación Andina de Fomento. Ese préstamo también se cancelaría con venta de terrenos, en ese caso predios que la AABE le cedió a la Ciudad, pero cuya disposición aún debe ser aprobada por la Legislatura porteña.

Es que la subasta de tierras se convirtió en una política de Estado en los últimos tres años. El objetivo, explican en AABE, es múltiple: utilizar mejor propiedades que hoy están desaprovechadas y generan costos de mantenimiento, usar lo recaudado para financiar obras públicas, y también que las inversiones privadas en esos terrenos sirvan para crear empleo. De hecho, en AABE destacan que el interés que despertaron los remates es un indicio de la recuperación de cierta confianza de parte de la inversión privada. “Es evidente que, con un poco de equilibrio económico, las empresas estás dispuestas a apostar por el país”, señaló Ramón Lanús, titular del organismo.

Con ese criterio, en los últimos años llevan vendidos terrenos por más de US$ 600 millones. En la lista hubo de todo: desde predios en Las Cañitas que pertenecían al Ejército, una casa en Palermo, manzanas enteras de Puerto Madero, un baldío en San Telmo y otros. Algunos, con más valor simbólico que económico, como fue la subasta de una oficina que la ex SIDE tenía en el Palacio Barolo, que se remató por US$ 215.000. Otros, con polémica, como el playón ferroviario que rodea a la estación Colegiales, cuya venta es resistida por los vecinos, que piden que el lugar se destine a espacios verdes.

La lista se ampliará en los próximos meses. Además de otra parcela de Colegiales, la AABE tiene agendada para el jueves 4 la subasta de una franja del terrenos ferroviario que está del otro lado de Retiro, junto a Avenida del Libertador. Allí, la idea es derribar unas tres cuadras del paredón, y usar un sector que hoy se emplea como estacionamiento para que se construyan torres, con la misma altura máxima del otro lado de la avenida. La base es de US$ 66 millones, y el dinero servirá para pagar la construcción de los viaductos del Mitre (ya inaugurado) y el San Martín (en obra). También ofrecerán una construcción junto a la estación de tren de Villa Urquiza, un local donde hace años funcionaba una pizzería, y que tuvo que ser desalojado porque lo había ocupado una asamblea barrial.