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Resolución de conflictos, con perspectiva de género

Resolución de conflictos, con perspectiva de género

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en el año 2015 fue una victoria mundial para la igualdad de género. A través del ODS N° 5, los Estados miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a trabajar para lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas; base necesaria para conseguir un mundo mas pacífico, próspero y sostenible.

La inclusión de la perspectiva de género en la prevención, gestión y resolución de conflictos y post-conflictos es aún marginal. Se necesita que muchas más mujeres refuercen su participación y capacidad de decisión política y económica y, a su vez, lograr que los varones se comprometan con la Agenda de Mujer, Paz y Seguridad.

En nuestro país, el Plan Nacional de Acción de la República Argentina para la implementación de la Resolución 1325 de las Naciones Unidas (2000) refleja el compromiso del gobierno argentino por trabajar en la generación de mayores canales institucionales para fortalecer el rol de las mujeres en la consolidación de la paz que contribuye al desarrollo, destacando la necesidad de aumentar su participación en los procesos de adopción de decisiones y producción de acciones en materia de prevención y resolución pacifica de conflictos.

La mencionada Resolución 1325 pone el foco en la imperiosa necesidad de generar procesos de paz en situaciones de violencia en conflictos armados y post conflicto tomando especial atención al sufrimiento de mujeres y niñas en estas situaciones así como la consecuente violación de sus derechos humanos.

Claramente este no es el caso de Argentina, no atravesamos conflictos armados, sin embargo tenemos altos niveles de conflictividad social acompañados de muerte de mujeres, niñas, niños y adolescentes por problemáticas asociadas a la violencia, la droga, la trata de personas y el delito organizado.

El Plan de implementación del Estado Argentino está orientado a la construcción de paz territorial solventada en la participación y la inclusión de las mujeres como “agentes de cambio” en los procesos de decisión colectiva y construcción de convivencia comunitaria y en el aporte concreto que pueden hacer desde un modelo de detección e intervención temprana.

En consecuencia, debemos promover la participación y la organización de las mujeres en sus propias comunidades como un común denominador a ser tenido en cuenta para promoverlo y fortalecerlo desde un Estado presente que pueda dar respuestas mediante un abordaje integral.

De esta forma, la construcción de una Red Federal de Mediadoras con perspectiva de género está orientada a dos objetivos fundamentales. Por un lado, empoderar a las mujeres, fortaleciendo sus capacidades personales para identificar desigualdades de género y desarrollar acciones que contribuyan al pleno ejercicio de sus derechos tanto en la vida privada como en la vida pública/comunitaria. Por el otro, brindar conocimientos prácticos y teóricos que, sumados a sus recursos personales, permitan un abordaje eficaz y constructivo de los conflictos de su comunidad.

El desafío reside entonces en empoderar a las mujeres como referentes de diálogo y constructoras de convivencia y paz en sus propias comunidades. La experiencia muestra que las líderes barriales ocupan un papel fundamental a la hora de resolver las conflictividades comunitarias, gestionar acuerdos, canalizar conflictos y derivar a instituciones en forma temprana para que las situaciones no escalen En este sentido, es de suma importancia contemplar el potencial transformativo de los métodos participativos de resolución de conflictos, para la construcción de lazos de convivencia pacífica desandando lógicas individualistas en pos de la igualdad y la justicia.

Raquel Munt es abogada. Directora Nacional de Mediación Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.