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Un planeta a la intemperie

Un planeta a la intemperie

"Y la tierra fértil, rica en frutos quedará convertida en un desierto”. Adelantado y pionero, concluía con esta profecía incomprensible para su tiempo un texto sobre la naturaleza amenazada en pleno Renacimiento. ¿El autor? Leonardo da Vinci. Lo escribió en el Códice Arundel cuyo texto original se encuentra en el Museo Británico. El físico austríaco Fritjof Capra considera que Leonardo es el primer pensador orgánico y ecológico del mundo. Probablemente, haya sido el primer notable que prestó atención al devenir planetario y que consideraba que la vida eterna de la Tierra era una simple fantasía. La necesidad de celebrar una cumbre mundial sobre el cambio climático organizada por la ONU, a partir de este lunes, subraya la preocupación profunda por el deterioro acelerado del planeta.

La semana pasada, el escritor Jonathan Franzen desde las páginas del New Yorker, totalmente desesperanzado, no ya del futuro, sino del presente, señaló: “Si te importan el planeta y las personas y los animales que viven en él, hay dos maneras de pensarlo. Podés seguir esperando que la catástrofe sea prevenible y sentirte cada vez más frustrado o enfurecido por la inacción del mundo. O podés aceptar que se avecina un desastre y comenzar a repensar lo que significa tener esperanza”.

Lo que está ocurriendo y parece imparable es que las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el consumo de combustibles fósiles están calentando el planeta más rápido de lo previsto. Hacia el año 2100, con este ritmo, la temperatura media podría aumentar entre 6,5 y 7 ºC respecto de los niveles de la vida preindustrial. Esto es hasta dos grados más de lo que previó el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) en su Quinto Informe de Evaluación de 2014. En resumen, con un calentamiento de solo un grado más de la temperatura actual, el mundo va a sufrir olas de calor más intensas, más sequías, más inundaciones, entre otros fenómenos extremos.

La Amazonía en llamas. Reuters/Bruno Kelly

La Amazonía en llamas. Reuters/Bruno Kelly

La situación es cada vez más complicada y, aunque hay quienes creen que todavía hay procesos que se pueden revertir, ocurren cosas que, por el contrario, aceleran el proceso destructivo.

Además de la tragedia de la Amazonia, en el Chaco paraguayo vemos como las rachas de vientos y las altas temperaturas registradas en los últimos días provocaron que más de 175.000 hectáreas de vegetación fueran consumidas por el fuego, desde que hace un mes comenzaron los incendios que afectan a zonas como el gran humedal del Pantanal.

En nuestro país, se encendieron las alarmas cuando el gobierno publicó el decreto 519/2019 del 26 de agosto que modifica la normativa que prohibía el ingreso de basura al país. Según la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, “esto implica que puedan ingresar al país residuos que han sido ‘valorizados a través de distintos procesos y convertidos en nuevas materias primas’ sin un certificado que asegure que son inocuos para el ambiente”. También ha ocurrido que una fuga de gas en el yacimiento de Vaca Muerta generó un incendio y un movimiento de fuerzas de gendarmería para custodiar estos pozos que los piensa como el futuro de la Argentina.

Ha habido aportes fundamentales por parte de intelectuales como Maristella Svampa, que se adentró en los movimientos sociales que defienden el medio ambiente. El fracking, el extractivismo de bienes naturales y la posterior despojo y contaminación de los terrenos abandonados por las empresas mineras, son abordados en su obra ensayística. En varias ocasiones ha sido acompañada por el abogado y activista Enrique Viale con quien ha escrito el libro Maldesarrollo. La Argentina del extractivismo y del despojo. A su vez, la narradora y crítica cultural Gabriela Massuh se ha especializado en la denuncia del extractivismo urbano en CABA que ha volcado en su ensayo El robo de Buenos Aires. Su activismo en las redes suele irritar a funcionarios y empresas que buscan todas las formas posibles del negocio inmobiliario sin reparar en los daños a la escena y medio ambiente de la ciudad.

Mendoza. Marcha en repudio al fracking en General Alvear.

Mendoza. Marcha en repudio al fracking en General Alvear.

En todas las latitudes, las emergencias se multiplican. Cada año, aproximadamente ocho millones de toneladas métricas de plástico terrestre ingresan a los océanos del mundo. El plástico eventualmente se descompone en microplástico y, aunque esto lleva varios años a algunos polímeros, otros pueden deshacerse casi de inmediato e ingresan al océano como microplásticos. En muchos casos, han sido detectados en peces de mares y ríos de todo el mundo.

El científico Peter Kalmus escribió en Los Angeles Times que es tentador adherir al incorrecto “estamos condenados” de Jonathan Franzen. No importa lo mal que se ponga, debemos seguir haciendo lo posible para evitar que empeore”, se esperanza.