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Una muestra vedada a los hombres sobre el cuerpo femenino

Una muestra vedada a los hombres sobre el cuerpo femenino
Por JORI FINKEL

LOS ÁNGELES — Por primera vez en su historia, la galería en la planta baja de la Marciano Art Foundation se parecía a las bambalinas de un desfile de modas. En un rack colgaban prendas extrañas y extensiones de cabello, y a una modelo sentada le retocaban el maquillaje.

Pero cuando estas ocho modelos —una mezcla de mujeres cisgénero y artistas escénicas trans de diferentes razas— caminaron a una isla de arena blanca para posar cerca de coloridas esculturas de acero, sus movimientos eran lentos, sin dejo alguno del pavoneo de pasarela. Y lucían pintura corporal en lugar de ropa: una forma azul parecida a un bikini por aquí, una forma verde similar a unas chaparreras (polainas con cinturón) por allá. Las únicas prendas tangibles eran piezas transparentes de vinilo y plástico moldeado usadas para dar calor.

Es un nuevo giro de la artista Donna Huanca, radicada en Berlín, a la obra de Yves Klein, que bañó a modelos desnudas en su pintura azul brillante a partir de fines de los 50. Y es un nuevo uso para un espacio que, pre-Marciano, fue un teatro de 2400 butacas para los miembros de sexo masculino del Templo Masónico Rito Escocés.

Huanca dice que quiere que sus modelos "sean colaboradoras" (Tracy Nguyen para The New York Times)

Huanca dice que quiere que sus modelos "sean colaboradoras" (Tracy Nguyen para The New York Times)

“El teatro Masónico sólo admitía a las mujeres en ciertas ocasiones”, dijo Huanca, de 38 años, mientras instalaba su nueva exhibición, “Obsidian Ladder” (Escalera de Obsidiana).

“Así que se siente muy poderoso ocupar un espacio en esta arquitectura con marcas pintadas sobre cuerpos femeninos y con modelos que representan una gama de femineidad”.

Ha instalado nueve de sus esculturas de acero y un lienzo grande, basado en fotos, en el espacio. El aire está lleno con una banda sonora de ruidos naturales como fuego y agua, y un aroma acre que huele a madera quemada.

Las modelos aparecerán, dos a la vez, en la exposición todos los sábados durante el tiempo que esté la muestra, hasta el 1 de diciembre.

La exposición "Escalera de Obsidiana" de Donna Huanca en la Marciano Art Foundation de Los Ángeles presenta ocho modelos que llevan pintura corporal.

La exposición "Escalera de Obsidiana" de Donna Huanca en la Marciano Art Foundation de Los Ángeles presenta ocho modelos que llevan pintura corporal.

Cecilia Fajardo-Hill, una curadora independiente, relaciona a Huanca con una generación anterior de artistas latinoamericanas interesadas en el cuerpo de la mujer, incluyendo a Cecilia Vicuña, Ana Mendieta y María Evelia Marmolejo.

“Ella pertenece a la tradición del arte corporal, mostrando cómo el cuerpo, tema de tanta violencia política, es un espacio creativo que puede ser reclamado por los artistas”, afirmó.

Pero ¿no es, a cierto nivel, explotador pedir a mujeres que posen desnudas ante desconocidos?

“Ésa es una reacción tan natural porque las mujeres han sido expuestas en el arte y explotadas por los artistas, durante tanto tiempo”, dijo Huanca.

Para las extensiones de cabello, el artista originalmente usaba crin de caballo pero ahora ha cambiado a sintéticos. (Tracy Nguyen para The New York Times)

Para las extensiones de cabello, el artista originalmente usaba crin de caballo pero ahora ha cambiado a sintéticos. (Tracy Nguyen para The New York Times)

“Pero estas modelos tienen el poder de decisión total. Tienen el derecho de tomarse descansos o irse cuando quieran. Le estoy pagando a todo el mundo arriba del salario de una ‘modelo de desnudos’ promedio”. Añadió, “quiero que sean colaboradoras”.

Una modelo, Iiia Anxelin Eleuia Xochipilli, una autodenominada artista de performance de ascendencia apache, señaló: “creo que es realmente cool que ella esté trabajando con modelos con diferentes formas corporales que son trans, cisgénero, no binarias. No se permiten hombres, incluso entre las guardias de seguridad”.

Huanca creció en Chicago, hija de padres inmigrantes bolivianos. Pasó los veranos en Bolivia, hasta que la familia se mudó a Houston cuando tenía 15 años.

En el pasado, la artista ha pintado la piel a mano, despertándose a las 5 para crear un nuevo par de pinturas corporales todos los días. Para esta muestra, usa máquinas rociadoras. Pinta algunas de las modelos para hacer juego con las esculturas cerca de las que están paradas.

A Huanca le gusta incluir materiales naturales como la cúrcuma y los posos de café en sus obras. Esta vez, espolvoreó cúrcuma sobre los hombros de las modelos. Para las extensiones de pelo, inicialmente usó crin de caballo, pero cambió a productos sintéticos hace un par de años. “Recibí una extensión a la que aún le quedaban unos pedazos de piel, y dije: ‘ya terminé con esto’. Me pareció cruel y abusivo”, recordó.

No era el elemento visual correcto para el arte que celebra el cuerpo.

© 2019 The New York Times