Nacional

Unidad del PJ para vencer, pero no para gobernar

Unidad del PJ para vencer, pero no para gobernar

La foto del Frente de Todos que ganó las elecciones no parece ser ya la misma. No sólo los hechos, sino más la tendencia. La impresión es que de la unidad del peronismo que le dio el triunfo sobre Macri, táctica en la que sobresalió la movida de Cristina de resignar su candidatura presidencial, se está volviendo hacia la concentración del poder en la figura de la ex presidenta. Como en el peronismo la situación nunca es estática, hay que tener cuidado en sacar conclusiones definitivas. Pero hay algo que está claro: los que discutieron la jefatura de Cristina no fueron indultados. Pruebas: Randazzo, Redrado, Bossio, Massa, estos días lo han corroborado.

Los gobernadores (excepto Insfrán y Zamora) que llegaban a gobernar junto con Alberto y que se mostraron junto a él apenas fue electo, están sorprendidos, aunque se cuidan de expresar ese estado de ánimo. Los candidatos que acercaron para diversos niveles de gobierno no han encajado. Juan Manzur, el tucumano que hizo mucho para reunir al peronismo detrás de Alberto, que juntó dinero para la campaña y prestó el avión de la provincia para que Fernández vaya a visitar a Lula a Brasil, volvió con las manos vacías de su última reunión con el presidente electo. Igual sensación se llevaron otros gobernadores de la existencia de un veto que afectase la alianza de Fernández con el PJ no kirchnerista. Nadie lo quiere decir directamente, pero todos coinciden en que después de la reunión de Alberto con Cristina, recién regresada de Cuba, las cosas cambiaron drásticamente. Han sido objetados, inclusive, candidatos a cargos menores con argumentos inverosímiles para el peronismo.

Y en esos ámbitos con ira apenas disimulada, se mencionaba también el “manoseo” a Carlos Caseiro, el senador que encabezaba el bloque no K y que declinó por pedido de Alberto. Hay escepticismo sobre si se cumplirá con las promesas que se le hicieron.

Es más ilustrativa y patética la situación de Sergio Massa. Sus candidatos para cargos ejecutivos se han ido cayendo uno a uno. El más restallante ha sido el de Diego Gorgal, aspirante a la cartera de Seguridad que el kirchnerismo quiere para sí. El jefe del Frente Renovador aspira a asumir la presidencia de la Cámara de Diputados el 4 de diciembre pero lo están haciendo sufrir. Buscó impactar con una reunión con su amigo Emilio Monzó en la presidencia de la Cámara pero esa movida parece haberle traído más problemas.

Massa ha pagado un precio político ante la sociedad por volver a un frente con Cristina. Ahora le están facturando su anterior atrevimiento de haber frustrado, con sus triunfos bonaerenses, el proyecto de Cristina de reelección indefinida. Son heridas que no han cerrado.

Esta situación, que repetimos no está consolidada y que podría modificarse en este juego de golpes y contragolpes internos, obliga a que se ponga el foco sobre la autonomía de Alberto Fernández respecto de su mentora, punto en el que el presidente electo fue explícito y contundente diciendo que la mantendría.

El viernes se conocerá el Gabinete. Y el 10 asume Alberto y tendrá la lapicera como fuente de poder.

COMENTARIOS

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

  • Alberto Fernández

  • Cristina Kirchner

  • Sergio Massa

Comentarios

CARGANDO COMENTARIOS

Clarín

Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla
¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.

Ya la active
Cancelar
Clarín

Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.