Política

Apoyo al doble llamamiento de Rosenkrantz sobre la independencia de la Justicia

Apoyo al doble llamamiento de Rosenkrantz sobre la independencia de la Justicia

Con sus palabras, el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carlos Rosenkrantz ha efectuado un doble llamamiento. Primero, en defensa de la República y sus instituciones y segundo, enviando un claro mensaje a todos los miembros del Poder Judicial.

Respecto del primer punto, somos responsables todos los ciudadanos y nuestros representantes, los políticos. La democracia constitucional republicana es la forma de gobierno que hemos elegido y debemos defenderla. Uno de sus pilares reside en el principio de división de poderes; es el que nos garantiza que frente a posibles atropellos de funcionarios "iluminados" siempre existirá un juez dispuesto a hacer valer nuestros derechos.

Cuando este país fue arrasado por una cruel dictadura que violaba elementales derechos humanos, fueron los jueces los que salieron en defensa de los ciudadanos y restablecieron el orden trastocado.

Como bien dice Rosenkrantz, aquellos jueces solo fueron intérpretes de las leyes, que dictaron los legisladores y propiciaron los políticos.

El problema se presenta cuando los jueces deben resistir los avances de los políticos, especialmente, si lo que está en juego es nuestro sistema de gobierno, ya que se trata de un aviso seguro sobre futuros ataques a nuestras libertades individuales.

La duda que deja planteada las palabras de Rosenkrantz es: Si los jueces actúan como políticos, ¿quien va a ser el guardián de las garantías de los ciudadanos?

La respuesta que encontró el Presidente de la Corte fue el llamamiento que hizo a todos ellos de no caer en la tentación de pensar que su rol se asemejaba de algún modo al de los políticos. De allí que busco señalarles que debían obrar con virtuosismo, solo aplicando las leyes y controlando la constitucionalidad de los actos de los otros poderes del Estado, obrando despojados incluso, de sus propias convicciones políticas y personales. Recordó, que esta última independencia era la más difícil de lograr.

En conclusión, con estas palabras el Dr. Rosenkrantz ha cumplido con holgura su función institucional, alzando su voz en defensa de nuestra Constitución.

Ahora somos los ciudadanos - junto con los políticos responsables - quienes debemos asumir nuestro rol, reclamando por la plena vigencia de nuestros derechos y controlando al Poder Judicial, para que sus miembros nunca se olviden que son los últimos garantes de nuestras libertades individuales.

Si los Jueces ceden ante las ofertas tentadoras del poder, los ciudadanos quedamos a merced de las tiranías.