Política

Catarsis de un periodista de Clarín: las 259 reuniones presenciales que me perdí por la cuarentena

Catarsis de un periodista de Clarín: las 259 reuniones presenciales que me perdí por la cuarentena

Primero lo primero. Esta nota se me ocurrió cerca de las 5.30 AM de este jueves, porque una de las cosas que potenció la cuarentena por el coronavirus son los problemas de insomnio. Pero más allá del detalle, lo interesante es el debate que se instaló por estos días. ¿El aislamiento se está cumpliendo o no? En palabras de Alberto Fernández, y sus fieles seguidores de redes, poco y nada. En boca de los macristas duros, y sus también persistentes propagadores online, no se aguanta más.

Mi sugerencia fue -es- que cada uno repase su propia rutina pre-Covid y la actual. ¿Cuánto nos perdimos? O, mejor enfocado: ¿cuánto cedimos por el bien común? El resultado en estos 146 días de cuarentena oficial (en mi caso, 153, porque llegué del exterior el 13 de marzo y ahí ya me tuve que guardar) puede sorprender.

Va mi lista (conservadora) de las 259 reuniones presenciales perdidas:

- 110 días de asistencia a la redacción de Clarín, reemplazados por el home office. Trabajo de domingo a jueves, incluidos feriados, y encima este año el 1° de mayo cayó viernes, uno de mis francos.

- 22 reuniones/cafés con fuentes periodísticas, a razón de una por semana.

- 3 cócteles por el Día del Periodista. Nos llegan 10 o más invitaciones, pero por superposición de fechas y horario laboral, elijo unos pocos.

El presidente Alberto Fernández, el 31 de julio, cuando se anunció la última prórroga de la cuarentena. Foto Presidencia de la Nación.

El presidente Alberto Fernández, el 31 de julio, cuando se anunció la última prórroga de la cuarentena. Foto Presidencia de la Nación.

- 19 cumpleaños muy cercanos, arrancando por el mío, más papá, mamá, dos hijos, cuatro ahijados, hermana, dos sobrinas, cuñada y seis amigos: Titi, Cucú, Mauro, Jorgito, Flor y Paulita. El de mi suegra, por suerte, es el 18 de septiembre. Ahora que lo pienso, con lo bien que funcionó la cuarentena, ¡no vamos a aflojar ahora eh!

- 10 salidas al cine/teatro (promedio dos por mes).

- 22 salidas a comer afuera (promedio una por semana, con mujer, familia, amigos o trabajo).

- 3 salidas a bares con amigos (promedio una cada mes y medio). Fueron reemplazadas por encuentros vía zoom, los viernes a las 23. Uno de los mejores hallazgos de la cuarentena. Todo arranca con un mensaje motivador tipo 20 ("vamos chiques, a planchar temprano que hoy tenemos home bar) y en el último intercambio, por ejemplo, nació el concepto de "boludo asintomático: es boludo pero no se da cuenta". Ya lo usé para uno de esos tuiteros con nombre de CBU (@231454333vivamarquitospeña) que se calentó por una nota.

Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno porteño y Axel Kicillof, gobernador de la Provincia de Buenos Aires, se reunieron este miércoles para hablar de la cuarentena.

Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno porteño y Axel Kicillof, gobernador de la Provincia de Buenos Aires, se reunieron este miércoles para hablar de la cuarentena.

- 2 recitales con entradas ya sacadas (homenaje a Soda Stereo y Airbag). También tenía para Guns N' Roses -con Axel en versión Lilita Carrió-, aunque como iba a ser en noviembre, no lo computo aún.

- 20 idas a buscar a Thiago, mi nene de 8 años, a la salida del colegio (los viernes, cuando tengo franco).

- 20 idas a McDonalds/Burger con Thiago, a almorzar después del colegio (los viernes, mi franco).

- 20 idas con Thiago a fútbol (los viernes... ¡es mi franco!, ¿no puede ir otro?).

- 2 salidas, mínimo, con Thiago, una por semana de vacaciones de invierno.

- 4 asistencias a ver a San Lorenzo con los dos más grandes; estimado, según el día que juegue.

- 2 velorios (papá del Cabezón y abuela de mi mujer).

Como notarán, casi no incluí a mis padres. Ocurre que, después de dos meses de encierro y algunos síntomas que nos preocuparon, con mi hermano y mi hermana decidimos rebelarnos e ir, uno por semana, a acompañar un rato a esas dos personas de 76 y 79 años que jodían con que nos extrañaban. Incluso un día, ya directamente perdí el control y les llevé a un nieto para darles una sorpresa. Zarpado mal.