Política

Cómo un helado con palito permitió la captura de un empresario prófugo del caso Skanska

Cómo un helado con palito permitió la captura de un empresario prófugo del caso Skanska

El mundo es un pañuelo. El sábado pasado el juez en lo penal económico Javier López Biscayart cenaba tranquilamente con su mujer y su hija en el restaurante “La Vicente López” luego de una dura semana de trabajo. Hasta que la niña de 7 años le pidió un helado con palito, pero no del famoso restaurante, ubicado en la avenida Maipú al 700, sino de los que vendían enfrente en un kiosco de la placita.

Entonces, como buen padre el magistrado salió a buscar el helado con palito cuando vio en una mesa del restaurante ubicada en la vereda cenando impune, distendidamente y a cara descubierta al empresario Adrián Félix López, junto a otros dos hombres, contaron fuentes judiciales a Clarín.

El juez recordó el esfuerzo que había hecho en la causa Skanska para lograr una condena contra López a 6 años de prisión por evasión impositiva y que se encontraba prófugo desde hacía poco más de un año.

Al reconocer a López, el juez se ocultó detrás de un kiosko, llamó a su mujer y le comentó que increíblemente allí estaba un empresario al que él había logrado condenar y que por su investidura debía hacer algo. Entonces, le hizo señas a un policía que estaba en la esquina del restaurante haciendo un adicional caminando entre el ligustrino y las macetas que decoran la vereda.

Pero el efectivo no le creyó la insólita historia que le contaba y le pidió que hiciera la denuncia al teléfono 911 mientras el prófugo parecería que iba a pedir el postre y retirarse. A través de su celular formuló la denuncia correspondiente.

Pero los minutos pasaban y no llegaba el patrullero. Unos 15 minutos más tarde lo llamaron desde el 911 para verificar si mantenía la denuncia, mientras la mujer del juez hacía tiempo con su hija en las hamacas de la placita de enfrente. Enojado, le dijo al policía que estaba de consigna que si el prófugo se escapaba lo hacía responsable de las consecuencias.

Así, ansioso, esperó otros 20 minutos hasta que finalmente llegaron otros dos policías en el patrullero y le pidieron al juez que volviera a identificarse. Entonces, buscaron el nombre del prófugo en la computadora del patrullero pero no lo encontraron. El juez les explicó que debían buscar en la base de datos de capturas de la justicia federal, no la provincial. Finalmente, lo comprobaron. “Adrián Félix Lopez posee captura y detención en causa nro. 82001705\1680 por el delito previsto por leyes Especiales y Decretos Ley nro. 24.769 régimen penal tributario, a solicitud Tribunal Oral en lo penal económico nro. 2, (CABA)”, señaló el informe que les llegó a los policías. Finalmente, se acercaron a la mesa de López, quien estaba más sorprendido, no entendía nada y al ser identificado fue  llevado detenido a la comisaria quinta de Vicente López .

En agosto de 2018, la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por los jueces Mariano Hernán Borinsky, Juan Carlos Gemignani y Ángela Ester Ledesma, había declarado inadmisible el recurso extraordinario interpuesto por López contra el fallo del Tribunal Oral en lo Penal Económico Nº 2 que lo condenó a 6 años de prisión. Entonces, en esa fecha quedó técnicamente en la condición de prófugo.

Ese tribunal había encontrado a López culpable del delito de miembro de una asociación ilícita que operaba a través de una sociedad fantasma con el objeto de comercializar facturas apócrifas a cientos de contribuyentes que, a su vez, las utilizaban para evadir impuestos, entre ellos Skanska. Este fue el primer caso de corrupción K. El caso tuvo ese expediente tributario y otro por el pago de supuestos sobornos a través de esas firmas fantasma que, luego de años de idas y vueltas y gracias a una decisión de la Corte Suprema, esta semana el fiscal federal Carlos Stornelli pudo pedir al juez federal Sebastián Casanello que se elevara a juicio oral.

Ya en el 2007, López había tenido prisión preventiva. En esa situación, le había dicho al juez López Biscayart que temía por su vida y pidió que por "razones de seguridad" desea que lo trasladen del complejo penitenciario de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires, a la sede de Delitos Complejos de la Policía Federal, en la calle Cavia, en Palermo. Luego había caído la preventiva y finalmente, en el 2008, había sido condenado por evasión de impuestos. Pero esta semana un helado de palito cambió su vida.