Política

Cristina arranca en el Senado investigación al centro de la política

Cristina arranca en el Senado investigación al centro de la política

Una tormenta amenaza la política profunda en el Congreso y esta vez parece que con intensidad inusitada. Cristina de Kirchner ordenó esta semana intervenir la obra social de los empleados del Congreso y en especial auditar puntillosamente el convenio que se firmó con la empresa Omint para prestar servicios durante la gestión de Gabriela Michetti. Esa auditoría quedó en manos de una conocida del tema: Beatriz Korenfeld, que fue gerenta de la Superintendencia de Servicios de Salud en el Gobierno de Cristina de Kirchner.

La DAS genera noticias complicadas desde hace mucho tiempo. En primer lugar, porque los empleados del Congreso son de los pocos que quedaron afuera de la desregulación y, por lo tanto, no pueden derivar sus aportes hacia otras coberturas médicas, como sí puede hacer una importante mayoría de empleados en todo el país. Es decir, los empleados legislativos siempre estuvieron presos de que la DAS funcione bien porque no pueden irse a otra obra social. Y muy bien no debe haber funcionado porque hace años los legisladores y los funcionarios de alto rango en el Congreso terminaron votándose una norma especial por la que se crearon otra cobertura médica por afuera de la DAS.

Es decir, en la Dirección de Ayuda Social (desfinanciada porque los altos salarios fueron privilegiados con la chance de soltarse de ese monopolio y pasar a otra cobertura especial) quedaron los empleados; el resto se fue.

En el medio hubo históricas denuncias de todo tipo sobre cómo se manejaron los fondos de la DAS, las veces que el Congreso debió socorrerla, las contrataciones a gerenciadoras externas que la dejaron virtualmente quebrada y ahora finalmente la contratación de Omint, que Cristina de Kirchner quiere ahora investigar.

No es el único punto complicado que enfrenta la vicepresidenta en la reorganización en el Senado. La gestión de Gabriela Michetti había comenzado en esa Cámara con el anuncio, con bombos y platillos, de una reorganización que intentaría poner “racionalidad administrativa a las decisiones políticas”, En el primer tirón de esa administración se dio marcha atrás con crecimiento desmedido e irracional de las plantas permanentes sin la antigüedad exigida por ley y sin razón alguna. El público en general se quedó con esas primeras decisiones y no puso el ojo en el proceso que vino después. Tras una auditoría que se hizo por entonces, Cambiemos comenzó a dar marcha atrás con la remoción de los empleados políticos temporarios que normalmente deben dejar el lugar libre a los que acompañan a los nuevos legisladores que llegan. Poco después comenzaron a registrarse recategorizaciones generalizadas y favores a amigos, aliados e inclusive a buena parte de empleados que habían quedado de la anterior era kirchnerista.

Así, mientras Mauricio Macri felicitaba a Michetti en las reuniones de gabinete por poner “la vara alta” de la reforma, sigilosamente se retrocedía en el Senado con muchas medidas adoptadas. Gran parte de esos pasos atrás se dieron en el mismo núcleo íntimo de la oficina de la exvicepresidenta. Mientras se anunciaban reformas y austeridad, en el Senado continuaban las recategorizaciones y pases a planta, por ejemplo en la mega-Dirección de Prensa que depende de la presidencia del Senado. Esa oficina es un caso de análisis especial, que ahora Cristina de Kirchner debe investigar. Todo ese ejército de comunicadores comandado por Paula Schuster, la vocera de Michetti, con la ayuda de Patricia Vaca, llegó casi intacto al final del Gobierno de Juntos para el Cambio. Casi intacto pero sí con algún cambio, como fue el nacimiento del “club hijos”, conformado por una interesante serie de vástagos de funcionarios del Senado que fueron nombrados casi en las mismas oficinas en las que trabajan, o trabajaban, sus padres.

Otro punto. El equipamiento tecnológico que allí se reunió, sumado al que se invirtió en máquinas y lentes para fotografía (se sabe que es una obsesión de los legisladores que los sigan fotógrafos aunque esta vez parece que fue en exceso), resulta como mínimo incomprensible en algunos casos. Todo un universo que Cristina de Kirchner deberá investigar ahora.