Política

La cuarentena ha muerto: ¡Viva la cuarentena!

La cuarentena ha muerto: ¡Viva la cuarentena!

En un decidido giro hacia la potencia iluminadora de la verdad, y 149 días después del inicio del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, el presidente Alberto Fernández dijo que la cuarentena no existe desde hace meses en la Argentina.

No es lo que dicen los decretos que firmó el Presidente. No es lo que dice el Decreto de Necesidad y Urgencia 297/2020 del 19 de marzo que dispuso el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.

No es lo que dicen los decretos 325/20, 355/20, 408/20, 459/20, 493/20, 520/20, 576/20 y 605/20, que prorrogaron esas restricciones a la movilidad agregando excepciones a la norma original.

Y tampoco es lo que dice el DNU 641/2020, promulgado el 2 de agosto, que mantenía, incluso en el momento en que el Presidente decía que la cuarentena no existe, la prórroga del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio en las zonas más pobladas del país, entre ellas el barrio donde está ubicada la Quinta Presidencial de Olivos, el lugar en donde estaba el Presidente en el momento en que dijo que la cuarentena no existe. Pero esos son detalles, o, si se quiere, sutilezas normativas.

El Presidente tiene razón. La cuarentena no existe, o, si eso fuera posible, existe poco. En rigor, no existe para quienes no quieren que exista. Pero eso no ocurre por una decisión del Gobierno. Ocurre porque desde hace años que en la Argentina las normas son sugerencias.

Pero también es verdad que, si alguien decide tomarse en serio lo que firmó el Presidente o lo que firmaron los gobernadores e intendentes, la cuarentena, o el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, sigue vigente.

Hay centenares de actividades de la vida cotidiana que no están permitidas, que van desde la posibilidad de tomar un colectivo para visitar a un amigo, correr en el patio en un recreo escolar, comer un sandwich de miga en un bar o pescar con una caña en el Río de la Plata, por mencionar algunas con riesgos de contagio diversos.

La decisión del Gobierno, según quedó establecido el jueves, luego de la última reunión del Presidente con el equipo de epidemiólogos, a los que se agregó la consulta de psicólogos y psiquiatras, es tratar de evitar el agobio en la gente -y, de paso, el costo político- que implica mantener restricciones durante tanto tiempo.

Está claro -lo dice él mismo en sus discursos- que al Presidente le gustaría levantar las restricciones y regresar a la normalidad. En su intervención de este viernes lo dejó más claro, cuando dijo que la fabricación de la vacuna contra el COVID-19 en la Argentina implica establecer un punto final para la pandemia en el futuro próximo. Pero para eso falta un período más de, con perdón de la palabra, cuarentena.