Política

Protagonistas de una pelea más política que sanitaria por el coronavirus: ¿los runners tienen la culpa de todo?

Protagonistas de una pelea más política que sanitaria por el coronavirus: ¿los runners tienen la culpa de todo?

El fenómeno del running dio un giro inesperado en cuarentena. Se dejó de hablar de grupos de entrenamiento, de carreras que cortan el tránsito los domingos y de las miles de personas que eligen un cambio de vida hacía hábitos más saludables impulsadas porque empezaron a correr 5, 10, 20 o más kilómetros. Desde el 8 de junio, los runners, o corredores, para decirlo más allá de cómo es mejor escribirlo para los buscadores web, están en la mira de todos y hasta se volvieron eje central de la discusión sobre cómo seguirá el aislamiento: porque está claro que la cuarentena continuará, y con más restricciones, más alla de los cien días que cumple el sábado.

“¿Querían salir a correr? Salgan a correr. Ahí están las consecuencias”; “El 70 por ciento del virus está circulando por Caballito, Palermo y Recoleta. El otro día, cuando vi a los que salieron a correr, le escribí a Horacio Rodríguez Larreta y le dije: 'Horacio, esto está mal, eh”. Las frases son del Presidente Alberto Fernández. La primera es del 17 de junio, la semana pasada, cuando empezó a crecer el número de contagios por día, sobre todo en el GBA, y había versiones que indicaban que esta semana iba a ser peor. La segunda declaración es del 9 de junio. El lunes anterior, por la noche, fue la primera vez que se habilitó la actividad física en espacios públicos. Fue un desastre en vivo por TV, con aglomeraciones y poco respeto por la distancia social.

Al día siguiente, el Gobierno porteño amplió los espacios peatonalizando avenidas y calles aledañas a parques y plazas. Una semana después las críticas siguieron y se impuso la obligación de salir a correr según el número del DNI. Ahora parece que a los runners los vuelven a “guardar”.

¿Contagian? Hasta ahora no hubo ni un especialista que afirmara que lo que pasó el 8 de junio tenga relación con el aumento de casos. Nadie se atrevió a trazar una relación directa entre los corredores y el incremento en los contagios en la Ciudad y la Provincia, donde la actividad no está autorizada y los contagios se multiplicaron con mayor velocidad.

Los corredores, entonces, son protagonistas inesperados de una discusión más política que sanitaria. En las críticas hacia ellos hay implícitos cuestionamientos hacia el Gobierno porteño. O quizá la intención de responsabilizar al otro del problema propio.

El propio jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodriguez Larreta, salió a correr. Y este miércoles defendía la postura, al parecer sin muchas chances de ganar, de mantener habilitada la actividad física. Sí quedarían en pie las salidas recreativas de los chicos.

¿Cómo hacemos para decirles a los comerciantes y a las fábricas que no pueden trabajar en la Provincia y en la Ciudad, mientras que la gente sale a correr? Es un razonamiento válido que se escucha desde la Provincia y también en la Capital. Entonces los runners son un símbolo además de ser el eje de la discusión política. Representan una actividad que es claramente menos prioritaria que abrir un comercio o una fábrica. Es así. Pero los runners no contagian, los especialistas dicen que al aire libre y respetando las indicaciones sanitarias el riesgo es bajo. Y los runners también son comerciantes, profesionales o dueños de Pymes que padecen la cuarentena.

“No estigmatizaron mal. El primer día salieron todos porque hacía 90 días que estaban encerrados. Pero ahora estuvimos haciendo relevamientos, por ejemplo, parados una hora en el mismo lugar, y se ve que la gente tomó consciencia, se cumple con el distanciamiento y no hay grupos”, dice Adrián Gluck, al frente de la comunidad de corredores I Love Runn. “Es una discusión política. De repente somos los porteños chetos que corremos. Los especialistas dicen que el riesgo de contagiarse es bajo, y lo que venimos viendo es que a muchos que pueden salir a hacer actividad física les bajó el nivel de tensión y ansiedad, duermen mejor y también comen mejor. Si se vuelve a suspender la actividad, como parece que va a pasar, vamos a perder esa libertad que tenemos para movernos”.

“Es un permiso destinado a todas las personas, no es una exclusividad de los llamados runners. Con tanto tiempo de encierro la necesidad de movernos, de respirar aire fresco, de sentir el viento en la cara no distingue entre quienes siempre corren y quienes nunca lo hacen”, asegura César Sánchez, que entrena en los parques Chacabuco y Centenario, y está al frente del portal y programa de radio Vivir y Correr. “Si tenemos que volver a estar en casa, habrá que buscar la manera de mantener la actividad física y pensar que lo más importante es la salud de todos”.

SC