Salud

Anosmia: cómo afecta la pérdida de olfato

Anosmia: cómo afecta la pérdida de olfato

Entre el placer del aroma de un buen plato o de una flor hasta la posibilidad de poder tomar medidas de precaución al sentir olor a gas, existe un abanico de situaciones en las que el olfato interviene y que en las personas con alteraciones en ese sentido se ven afectadas.

Se suele poner especial énfasis en la importancia de otros sentidos, como la vista o la audición. Pero el del olfato no es menor. "Es un sentido poderoso, complejo y necesario en la vida diaria. La posibilidad de oler aporta un conjunto de sensaciones que otorgan un estado de bienestar y, por lo tanto, de buena salud", explica la médica Stella Cuevas, de la División de Otorrinolaringología del Hospital de Clínicas, donde esta semana realizan estudios de diagnóstico gratuitos para detectar y tratar a personas con alteraciones en el olfato.

La pérdida del sentido del olfato se denomina anosmia. Puede presentarse en forma temporal o crónica. "Las personas anósmicas ven severamente afectada su calidad de vida. La falta de olfato repercute en sus relaciones interpersonales, dado que los mantiene en duda respecto de la limpieza, la calidad de los alimentos, el disfrute en la comida y el estado de la higiene personal", añade Cuevas.

El sentido del olfato es el responsable del 80% de nuestra percepción sobre el sabor de las comidas y se estima que el 20% de la población mundial tiene alguna deficiencia en este sentido.

La especialista sostiene que el olfato es un sentido que no se puede controlar. "Los olores están siempre presente en el medio ambiente. Los seres humanos aprendimos a relacionar los olores a sensaciones de atracción, como en el caso de las flores, el ser amado, los perfumes. Nos ayudan a evocar lugares, personas o ciertas situaciones y despiertan emociones en nosotros", afirma.

Y añade que también se vinculan con el olfato sensaciones de miedo e inseguridad, como cuando olemos humo o gas; y sensaciones de rechazo, como el olor de la basura o la comida en mal estado.

Las alteraciones en la forma en que se perciben los aromas pueden tener múltiples causas como la rinitis alérgica, rinosinusitis agudas, traumatismos de cráneo y afecciones neurocognitivas como el Parkinson o el Alzheimer. "También hay profesiones que tienen riesgo por el tipo de sustancias que manejan: bioquímicos, odontólogos, peluqueros y personas que trabajan con destilados", precisó Cuevas.

En ese sentido, la especialista destaca la importancia de la consulta a tiempo y la posibilidad de generar contención y acompañamiento para personas con anosmia, a través de la familia o los vínculos cercanos.

La Semana del Olfato se lleva a cabo en el hall de entrada del Hospital de Clínicas (Paraguay 2250. CABA) de 9 a 12 horas. Se atienden consultas de personas de 15 a 80 años.