Salud

Cada año nacen más de 7.000 niños con alergia a la proteína de la leche de vaca

Cada año nacen más de 7.000 niños con alergia a la proteína de la leche de vaca

Llantos persistentes sin motivo aparente, reacciones en la piel, problemas gastrointestinales como reflujo o cólicos y moco o sangrado en la materia fecal son síntomas de alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV), la más frecuente de las alergias alimentarias en la población infantil y que provoca unos 7.000 nuevos casos por año, estiman  desde la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) en el inicio de la Semana Argentina de las Alergias Alimentarias, que se conmemora hasta el domingo.

Los especialistas destacan la importancia de que los adultos consulten en forma precoz ante las primeras sospechas de alergia en los pequeños, porque cuanto más tarde se diagnostica y se trata la alergia alimentaria, mayor es el riesgo de comprometer el crecimiento de los niños.

En general, los niños con alguna alergia alimentaria suelen debutar con dos o más síntomas, tales como vómitos, reflujo, diarreas y/o deposiciones con moco y sangre (60% de los casos), explican. La condición puede también afectar la piel, presentándose con eczemas importantes, urticarias y/o edemas en labios y párpados, inmediatamente después de la ingesta del alimento que causa la alergia. Con menor frecuencia, algunos pueden presentar una reacción alérgica severa con riesgo potencial de muerte, denominada ‘anafilaxia’.

"La leche de vaca, el huevo, el trigo y la soja son los alimentos que más alergia desencadenan en niños pequeños. Entre adultos, en cambio, las originan sobre todo los frutos secos, los mariscos, los pescados y el maní", precisó Karina López, directora del Comité de Alergias Alimentarias y Anafilaxia de la AAAeIC.

Por su parte el pediatra Claudio Parisi, especialista en alergia e inmunología y ex presidente de la asociación, sostuvo que "es muy importante que los padres estén atentos a las reacciones de sus hijos y se las comuniquen al médico".

"Una de las claves, sin lugar a dudas, será no perder tiempo, porque está en juego la salud y la calidad de vida del niño y su familia, y porque es necesario iniciar un tratamiento para prevenir consecuencias más severas", advirtió.

Consultado sobre el tratamiento de la APLV, explicó que comienza con la llamada "dieta de exclusión", que implica "suprimir la ingesta del alimento sospechado".

"En el caso de la leche de vaca y sus derivados, debería suprimirlo la mamá mientras amamanta a su bebé y luego el niño, cuando inicia la etapa de alimentación complementaria", destacó Christian Boggio Marzet, pediatra gastroenterólogo y coordinador del Grupo de Trabajo en Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital Pirovano.

“Como medida de prevención, existe coincidencia internacional en la importancia de mantener la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida. Mientras que cuando el bebé comienza a recibir otro tipo de alimentos, se debe cumplir minuciosamente con las pautas alimentarias que vaya proponiendo el pediatra”, añadió por su María Eugenia Gervasoni, miembro del Comité de Alergias Alimentarias y Anafilaxia de la AAAeIC.

Los especialistas insisten en diferenciar la alergia a la proteína de la leche de vaca de la intolerancia a la lactosa, que también genera manifestaciones de alergia. De hecho, la lactosa es importante para un óptimo desarrollo gastrointestinal: es el primer carbohidrato presente en la leche materna, contribuye a modular positivamente la microbiota intestinal, aumenta la absorción del calcio, que es clave para la mineralización ósea y mejora la palatabilidad, afirman.

Entre los factores que incrementan el riesgo de que el bebé desarrolle alergia a algún alimento se destaca el componente hereditario (predisposición alérgica -no solo alimentaria- de padres y hermanos), lactancia materna inferior a los 3 meses, consumo temprano de leche de vaca, y nacimiento por cesárea,

En aquellos casos de niños con APLV que no puedan recibir leche materna, "la opción de reemplazo deberá ser indicada especialmente por el médico gastroenterólogo pediatra y con su estricto seguimiento", afirman desde la AAAeIC. "En general suelen recomendarse leches de fórmula especiales, cuya provisión para estos cuadros está garantizada por la ley nacional 27.305", completaron.