Salud

¿El cerebro responde al ritmo que nos ejercitamos?

¿El cerebro responde al ritmo que nos ejercitamos?

Tan opuestas como complementarias, la razón y la emoción conviven en el cerebro humano y se disputan terreno sobre su vecina cada vez que un estímulo externo las despabila. Dirá la psicología que existen "personalidades" más emocionales que otras, y que la racionalidad no funciona igual en todas los individuos. En tanto, desde el punto de vista de la ciencia, el por qué de las respuestas tan distintas a eventos similares, también tendría relación con las acciones físicas de cada uno.

En ello, mantener una actitud sedentaria o una rutina activa de ejercicio, sería lo que marca la diferencia en la actividad cerebral. Palabras más palabras menos, es lo que define un estudio del Hospital Universitario de Bonn, en Alemania, donde refieren que la intensidad con la que una persona realiza actividad física, define qué parte del cerebro se pone en funcionamiento.

Para los investigadores, el ejercicio de baja intensidad desencadena redes cerebrales involucradas en el control de la cognición y el procesamiento de la atención, mientras que el ejercicio de alta intensidad activa principalmente las que involucran el procesamiento afectivo y emocional. Algo así como que las emociones nos corren y los pensamientos caminan por nuestra cabeza, a un ritmo más pausado y atento que el del torrente afectivo.

Las mediciones se llevaron a cabo utilizando imágenes de resonancia magnética funcional en estado de reposo (Rs-fMRI), una técnica no invasiva que permite estudiar la conectividad cerebral.

"Estos novedosos métodos nos permitió 'mirar' directamente en el cerebro, y comprender los cambios dinámicos en la estructura y función del cerebro asociados con la transición de un estilo de vida sedentario, a un estilo de vida saludable", mencionó Angelika Schmitt, una de las autoras y parte del equipo del Departamento de Radiología de Bonn.

Un ejercicio de intensidad media, como una caminata, activa el circuito cerebral conectado con la concentración.

Un ejercicio de intensidad media, como una caminata, activa el circuito cerebral conectado con la concentración.

Podría decirse entonces, que una carrera y una caminata son tan complementarias como la razón y la emoción, ya que cada una de estas actividades moviliza un circuito distinto en nuestra mente. Fue un grupo de atletas quienes se sometieron a ambas actividades, alternadas en días separados y realizadas durante un término de 30 minutos sobre una cinta de correr, los que permitieron dar con este hallazgo.

Tras observar cómo reaccionaba su actividad cerebral a las distintas intensidades del ejercicio, los médicos examinaron la conectividad funcional de diferentes regiones del cerebro que están vinculadas a procesos conductuales específicos. Los participantes también completaron un cuestionario para medir el estado de ánimo positivo y negativo antes y después del ejercicio.

En lo que ambas intensidades tuvieron un mismo efecto fue sobre el estado de ánimo positivo que manifestaron los participantes tras el movimiento: en ambos casos aumentó significativamente. Los aspectos negativos, en cambio, brillaron por su ausencia. Según los investigadores, este es el primer estudio que informa distintos efectos de la intensidad del ejercicio en redes funcionales específicas dentro del cerebro en reposo.

Los ejercicios de alto impacto, más intensos, se relacionan con el costado emocional y afectivo del cerebro.

Los ejercicios de alto impacto, más intensos, se relacionan con el costado emocional y afectivo del cerebro.

La intención futura es ayudar a proporcionar evidencia científica sobre qué tipo de intensidad de ejercicio es la más adecuada para ciertas modulaciones neurológicas o conductuales, y con ello, allanar el camino para aplicaciones clínicas de apoyo en pacientes, o para mejorar la plasticidad funcional del cerebro.

En lo cotidiano, la intención es ratificar que tener a la actividad física como parte de nuestra rutina, no solo produce efectos sobre el bienestar físico, sino que permite concentrarnos mejor y manejar nuestras emociones a un ritmo más "saludable".