Salud

¿El silencio es salud?

¿El silencio es salud?

La flamante doctrina jurídica de censura a la prensa, enarbolada por el juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla, se propone investigar si algunas notas periodísticas del colega Daniel Santoro fueron “operaciones de acción psicológica”. El concepto es novedoso, muy, y debería abarcar también a sectores más amplios del periodismo. Por ejemplo, todo artículo que llame a los atletas de la Selección Nacional de Fútbol a triunfar en un torneo magno, o a sus fanáticos a alentarlos, puede encuadrarse en la acción psicológica que cifra el juez de Dolores. La publicidad debería caer, entera, bajo ese concepto. Si no fuese así, ¿con qué derecho los responsables de fabricar y distribuir el jabón Pompitas aseguran que lava más blanco que otro? Ni hablar de las pastas dentales. ¿Y los partidos políticos? No basta sino echar un vistazo a la actual campaña electoral para descubrir, sin demasiado esfuerzo, la directa acción psicológica que los anuncios ejercen sobre la sociedad y, en especial, sobre los votantes. Críticos de música, cine, teatro y otras artes, a callar. El silencio es salud. La técnica periodística no debería ser territorio del Poder Judicial, que mejor haría en reparar las arbitrariedades y segundas intenciones de algunos de sus funcionarios.

Trump amenaza con la guerra

Si alguien entiende de acción psicológica es Donald Trump. En capilla ante un eventual juicio político, Trump utilizó Twitter pare reiterar un mensaje del pastor Robert Jeffries emitido por Fox, la cadena aliada del presidente. Jeffries sostuvo que si Trump es destituido “se provocará una guerra civil como la que fracturó esta nación, de la que nuestro país nunca se recuperará”. Yo, o el caos, dice Trump sin decirlo. El fantasma de una guerra civil no sólo se agita en Estados Unidos. El populismo recurre a cualquier cosa para acceder o para mantenerse en el poder. Y todavía no vimos nada.