Salud

Medicina preventiva: cuál es la importancia del tratamiento de semillas de trigo

Medicina preventiva: cuál es la importancia del tratamiento de semillas de trigo

Pregunta María: Marcelo, quería saber si es conveniente hacer siempre un análisis sanitario de la semilla de trigo proveniente de cosecha propia o sólo lo recomendarías en casos puntuales. ¿Descartarías un lote de trigo para semilla si en planta tuvo determinada incidencia/severidad de alguna enfermedad de hoja o espiga? ¿Me podrías recordar que fungicidas curasemillas (grupos químicos) son adecuados para cada hongo patógeno? Muchas gracias.

Respuesta de Marcelo Carmona: Hola Maria, siempre soy partidario de un análisis de semillas. Se trata de una medicina preventiva que determina qué sembrar o descartar y el destino de la semilla analizada junto con la dosis y tipo de molécula a usar.

A través del tratamiento de semillas se busca evitar la introducción de aquellos patógenos que se transmitan por semillas. Además, la posibilidad de diseminación de nuevas razas de patógenos por la semilla infectada justifica el tratamiento químico, especialmente para el intercambio internacional. No sólo debe tratarse contra carbones, sino, principalmente contra los patógenos causantes de manchas foliares. Es una medida que complementa necesariamente a la rotación de cultivos. Bajo condiciones de monocultivo con rastrojo infestado por fructificaciones de hongos causantes de manchas, no se debería tratar la semilla para el control de los mismos, ya que este rastrojo infestado proveerá inóculo suficiente al cultivo y así anulará el control del patógeno en semilla, logrando sólo un retraso en la generación de la epidemia.

En cereales de invierno como el trigo o la cebada, el impacto del uso de fungicidas sistémicos que pudieron controlar al carbón volador (Ustilago nuda) significó un aporte extraordinario haciendo que esta enfermedad deje de ser importante en pocos años. Esta enfermedad de los cereales tenía muy preocupado a los productores y a las industrias y hoy es posible afirmar que el control realizado por triazoles en la semilla, constituye un claro ejemplo de eliminación del patógeno en los lotes, siempre que hayan sido bien curados (uniformidad y dosis correcta).Con el crecimiento de la siembra directa nuevos patógenos irrumpieron en el país causando severos daños. La mancha amarilla (D. tritici-repentis) y la mancha en red (D. teres) son actualmente importantes manchas foliares en los cultivos de trigo y cebada respectivamente y su capacidad de extraer nutrientes de tejidos muertos (necrotrófico), les permite conquistar exitosa y rápidamente los rastrojos de trigo y cebada que quedan luego de la cosecha. A estos patógenos hay que sumar Bipolaris sorokiniana que ataca ambos cultivos.

Actualmente el productor cuenta con varios productos que controlan eficientemente a los hongos causantes de manchas foliares y les permite agregar valor a sus semillas especialmente cuando son sembradas bajo rotación de cultivos. Tanto los carbones como el inóculo de F. graminearum proveniente de la semilla, que causaría el tizón de plántulas pero que no origina fusariosis de la espiga, pueden ser considerados como patógenos que originan enfermedades epidemiológicamente poco importantes y de fácil control. Los carbones se pueden controlar con la mayoría de los triazoles mientras que Fusarium presente en la semilla, es muy sensible a los bencimidazoles.

Contrariamente, las manchas son epidemiológicamente más importantes y registran mayor dificultad para su control. Algunos triazoles aumentando su dosis mejoran su fungitoxicidad pero a bajos niveles de infección en semilla (Ej difenoconazole o protioconazole pero a mayores dosis) y otros fungicidas tales como iprodione, guazatine e iminoctadine resultan aún más específicos y eficientes. Se debe destacar que el iminoctadine y el iprodione son actualmente las moléculas más fungitóxicas para los géneros fúngicos Alternaría, Bipolaris y Drechslera.

Para el caso del pietín, si bien su agente causal no está presente en semilla, estudios experimentales muestran que algunos principios químicos agregados a las semillas (Silthiofam; Fluquinconazole+Prochcloraz+Sales de cobre) podrían atenuar los ataques tempranos de esta enfermedad. Lo mismo sucedería con el hongo Rhizoctonia spp que con algunos principios activos derivados de carboxamidas complementaria su manejo.

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