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Por qué me engancho siempre con los mismos idiotas

Por qué me engancho siempre con los mismos idiotas

Otra vez, sopa. Otra vez, el que te mete los cuernos o la que te miente o la que te vive o el que te fantasmea o el que se vuelve loquito de repente. Otra vez, tu historia. La historia de amor más cruel de tu vida, pero protagonizada por otro cuerpo. Como si el universo se hubiera puesto de acuerdo para joderte la vida. Ahí está, un nuevo idiota haciendo lo mismo que hizo el idiota anterior y el anterior del anterior.

¿Se conocerán y saldrán de joda todos juntos para reírse de vos? ¿Habrán ido al mismo colegio? ¿Comerán ensalada rusa en las navidades? ¿Dios te odia? Quizás. Lo importante es que el problema no son ellos, no son ellas, elles o como se te cante decirle. Insisto, el problema nunca es el idiota. El problema son nuestros malditos patrones de búsqueda que hacen que aparezca el idiota en tu vida. ¿Qué cosa?

Sí, tus patrones de búsqueda. Esos modelos astutos y maléficos que imprimimos allá en nuestras células mucho antes de que nuestras conciencias pudieran hacerse cargo de nosotros mismos. Se llaman patrones. Patrones. Putos. Malos. Feos. Aburridos. Que ya no queremos sostener. Patrones que están arraigados como liendres, sostenidos (y dependiendo) de los sistemas de creencias que cargamos sobre el amor, los hombres, las mujeres, el rol de los hombres, el rol de las mujeres, la familia, la crianza de los hijos.

¿Y quién creó los patrones? ¿Por qué los pusieron ahí, justo ahí, para reventarnos las vidas y nuestras relaciones de pareja y familiares? El tema es que fuimos, estamos y seguiremos heridos hasta que nos demos cuenta. Nuestras heridas emocionales son las que construyeron esos patrones a fuerza de miedo, de rechazo, de abandono y de dolor. Entonces, podemos llegar a pensar que ciertas cuestiones tienen que ver con el amor. Y no.

Podemos hacer esto miles de veces en la vida, buscándonos candidatos o candidatas inmejorables para repetir cada vez con mayor perfección la escena de terror de la obra de terror. Así es que, en algún lugarcito invisible de nuestro ser, creemos que la violencia, el maltrato, los celos, la posesión, la manipulación, el falso salvataje o la conformidad son cuestiones que pertenecen al mundo del Amor. Y estamos equivocados. Equivocadísimos.

El problema serán siempre los patrones de búsquedas. Como en Google. De nada sirve que vuelvas a estar en pareja, de nada sirve que salgas a ponerte en aviso o en oferta. De nada sirve la meditación, el Tarot, la medicina cuántica, los chamanes o los orientadores espirituales. De nada sirve todo eso si no tenés la voluntad de entender que debés transformarte. Cambiá tus patrones, desestructurá tu sistema de creencias y ocupáte de sanar las heridas ancestrales que todavía eligen por vos.

Usá tu conciencia con más astucia y liberate. El problema no son ellos o ellas. El problema todavía está adentro tuyo. Sí. Idiota, vos. Nunca existió nadie más.

*Lorena es periodista y escritora. Experta en Nuevos Paradigmas.

RR