Vida

Alejandro Sanz y su ex esposa en pie guerra: demandas, reclamos y billetes en juego

Alejandro Sanz y su ex esposa en pie guerra: demandas, reclamos y billetes en juego

Un año atrás, Alejandro Sanz​ confirmaba su separación de Raquel Perera, luego de 12 años de amor y dos hijos en común; Dylan y Alma. Parecía ser un divorcio en buenos términos, pero en el presente, esa calma se rompió.

En aquel momento, a pesar de la rutpura, el anuncio en las redes sociales los mostraba en una foto juntos, posando con sus hijos y un texto muy emotivo que, hoy, parece haber quedado muy lejos: "Un amor puro y comprometido. Somos una familia y siempre lo seremos. Decidimos amarnos para siempre y así será. Lo eterno tiene la complejidad y la ventaja de transformar las maneras de amarse en otras direcciones, sin destruir el cariño, la lealtad y la responsabilidad conjunta sobre nuestros hijos. Nuestra familia está por encima de cualquier cosa, es diversa y bella, como la vida y así permanecerá. El mundo cambia, nosotros también, siempre amorosamente".

La realidad, ahora, cuando el cantante además decidió blanquear su relación con Rachel Valdés con varias fotos publicadas en su cuenta de Instagram, en las que se los ve compartiendo un homenaje en Madrid, se presenta completamente distinta.

Y aquella separación en paz y amor se transformó en una guerra judicial entre el cantante y exesposa. A tal punto es así, que el jueves pasado, Perera pidió una moción de urgencia en la Corte de Familia de Miami, ciudad donde reside con los hijos del cantante, para solicitar protección legal temporal y evitar que Sanz malgaste los bienes matrimoniales antes de que se ratifique el divorcio.

Alejandro Sanz y Raquel Perera se casaron en la más estricta intimidad el 23 de mayo de 2012. (Foto: EFE)

Alejandro Sanz y Raquel Perera se casaron en la más estricta intimidad el 23 de mayo de 2012. (Foto: EFE)

Es que, según la ex esposa del cantante, la buena sintonía que venía enmarcando sus conversaciones estalló por el aire cuanto Sanz interpuso, sin previo aviso, una demanda de divorcio en los Juzgados de Pozuelo de Alarcón, el pasado 15 de abril. Una decisión que sorprendió a Perera, y que la impulsó a tomar la ofensiva.

Por eso, Raquel presentó el 29 de mayo su propia demanda, en los Tribunales de Miami con un reclamo monetario muy detallado: pide, entre otras cosas, 45 mil dólares mensuales de pensión alimenticia y su parte del dinero ganado durante el período de su matrimonio. Según Pereda, ella fue quien se dedicó por completo a gestionar la carrera de su exmarido mientras se quedaba también al cuidado de sus hijos.

La cifra que pide Perera está basada, según alega, es para poder seguir con la misma educación y estatus que hasta ahora, para ella y sus hijos.Y asegura que desea poder seguir llevando a sus hijos a la escuela privada y a continuar con los mismos servicios médicos, como también con las actividades extraescolares que los chicos disfrutaron desde que nacieron.

Si bien trascendió que inmediatamente después de haber recibido la demanda, Sanz contraofertó una generosa cifra, también se supo que ésta que fue rechazada de facto por su ex, quien en cambio pidió que el cantante no malgaste los bienes matrimoniales durante el proceso de divorcio.

A través de un documento, solicitó que el artista no pueda sacar, transferir o hacer otro tipo de transacción de las cuentas comunes que tienen en entidades bancarias como el Banco Sabadell y Morgan Stanley en Florida, debido a que sólo él tiene firma y poder sobre esas cuentas.

Pero no quedó allí la cuestión. Según reveló el periódico español ABC, en el documento consta que Raquel asegura haber recibido WhatsApp amenazantes del cantante unos días después de serle notificada la demanda de divorcio. En los mensajes, el artista le habría asegurado que le quitaría cualquier tipo de ayuda económica y que dejaría de pagar su personal de servicio.

Además, Perera lo acusó de haber cancelado sus tarjetas de crédito y de no haber pagado las mensualidades escolares de sus hijos, al mismo tiempo que quiere obligarla a abandonar la casa alquilada en la que se instalaron en Miami.

Al mismo tiempo, en su petición de divorcio le pide al cantante que pase más tiempo con sus hijos, que tienen 9 y 6 años, ya que asegura que Sanz viaja continuamente por su trabajo y que cuando tiene vacaciones prefiere ir a España, con su familia y sus negocios. Según Raquel, en este año que llevan separados, Sanz sólo vio a sus hijos en Miami, cinco veces.

E.S.