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Cómo funciona el termómetro infrarrojo que utilizan en los aeropuertos y controles

Cómo funciona el termómetro infrarrojo que utilizan en los aeropuertos y controles

El domingo por la tarde, un grupo de periodistas ingresó a la Quinta de Olivos para asistir a la conferencia de prensa en la que se anunció la suspensión de clases, entre otras medidas. A todos les tomaron la temperatura antes de entrar, con un dispositivo que se ve cada vez más en aeropuertos, establecimientos sanitarios y controles en el contexto de la pandemia de Covid-19 provocada por el nuevo coronavirus​: los termómetros infrarrojos.

Se los conoce también como termómetros láser o sin contacto porque emiten un haz de luz sobre la frente de la persona examinada, sin necesidad de apoyarlo sobre el cuerpo.

El dispositivo está compuesto por un sensor, un sistema óptico y una unidad de cálculo con algoritmos. A través de la lente, lo que hace el termómetro es medir las radiaciones infrarrojas que emite el cuerpo y que varían de acuerdo al calor corporal.  Así calcula la temperatura que, en segundos, queda registrada en la pantalla.

La medición de la radiación térmica es el mismo principio que rige a las cámaras termográficas instaladas en el ingreso previo a Migraciones, en el aeropuerto de Ezeiza, la semana pasada. Los pasajeros que declaran tener síntomas o a los que se les detecta fiebre a través de las cámaras, son derivados a personal de Sanidad de Fronteras, que vuelve a medir la temperatura en forma individual con termómetros infrarrojos.

Este tipo de termómetros también es utilizado en establecimientos de salud. “Se coloca a centímetros de la frente del paciente. Lo usamos en el triage, lo que nos permite es tomar la temperatura a muchos pacientes a la vez en la guardia, en forma rápida, sin tener que desinfectarlo entre uno y otro porque no entran en contacto con la persona”, explica a Clarín Adolfo Savia, jefe de Emergencias del Sanatorio Anchorena, de la Ciudad de Buenos Aires.

El médico aclara que “su uso es cada vez más extendido en los sanatorios, pero es igual de preciso que los tradicionales. Aporta comodidad solamente, en el marco de una dinámica especial en la que permite atender a más pacientes más rápido”.

Además de los que miden la temperatura corporal, hay termómetros infrarrojos para otros tipos de uso, como el control de productos de alimentos envasados al vacío, de la temperatura de un horno, de equipos o circuitos electrónicos, entre otras funciones. Los sitios de comercio electrónico registran en los últimos días un aumento en las consultas y en las compras de estos dispositivos.

“La cantidad de dinero que están haciendo los que venden termómetros infrarrojos en Mercadolibre es increíble. Medidores usados para refrigeración están siendo vendidos como clínicos para la fiebre, de precios normales de $2.500 hace una o dos semanas a $26.000 ahora”, advierten desde la cuenta de Twitter Historial de Precios, que viene haciendo un seguimiento de la evolución de lo que cuesta adquirir estos productos.

Savia apunta que en el ámbito de la salud se utilizan los de uso clínico y subraya que para poder utilizar un producto médico debe contar con autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). “Uno industrial quizás sea preciso, pero no fue testeado en humanos”, señala y advierte que muchos de los que se comercializan no cuentan con aprobación de la autoridad regulatoria local.

De hecho, a fines del año pasado, a través de la Disposición 8706/2019, la ANMAT prohibió el uso, la comercialización y la distribución en todo el país de un termómetro digital infrarrojo. El texto de la disposición afirmaba que “toda vez que se trata de un producto médico no autorizado por esta administración no se puede asegurar que este cumpla con los requisitos mínimos sanitarios y con las exigencias que permiten garantizar la calidad, seguridad y eficacia", por lo que "reviste riesgo sanitario para los eventuales usuarios".

No es necesario que la gente lo tenga en la casa. Como tampoco es necesario que compre barbijos ni alcohol en gel. No tienen que salir a comprar nada. Sólo deben quedarse en casa y lavarse las manos con agua y jabón”, enfatizó Savia.