Vida

Crítica de Lambs of God, un cuento salvaje cargado de misticismo

Crítica de Lambs of God, un cuento salvaje cargado de misticismo

En una isla remota, un viejo monasterio construido sobre un acantilado apenas si se mantiene en pie. Allí viven Iphigenia, Margarita y Carla, las últimas tres monjas de clausura de la Orden de Santa Inés. Cultivan sus alimentos, tejen y desarrollan un herbolario que, según dicen, es único en su tipo. También crían ovejas a las que consideran la reencarnación de las hermanas que ya no están. Esa tranquilidad monacal -esa soledad encantada- se alterará con la llegada del joven cura Ignacio, quien desembarca sin saber que el lugar está ocupado.

“Siento un olor sin nombre”, anticipa la presencia una de ellas. Él es enviado por el obispo para inspeccionar la propiedad, que tiene un destino poco amable para ellas: convertirse en un hotel de lujo.

Ésa es la trama de Lambs of God, la miniserie australiana de cuatro episodios que se puede ver por DirecTV GO. La producción, grabada en los estados de New South Wales y Tasmania, está basada en la novela del mismo nombre de la escritora Marele Day, una especialista en las historias de misterio y crimen.

Lambs of God, una serie que se mueve entre la crítica a ciertos legados religiosos y el rescate de la fantasía, a través de los cuentos.

Lambs of God, una serie que se mueve entre la crítica a ciertos legados religiosos y el rescate de la fantasía, a través de los cuentos.

Aunque la promoción de la serie habla de un “cuento de terror”, la historia sólo tiene algunas pinceladas de ese género. Los episodios se centran en tres aspectos fundamentales: el fuerte carácter patriarcal de la Iglesia Católica, su hipocresía y las devociones irrevocables. “Dios maldijo a tu sexo por ser la puerta del Diablo. Traicionan las leyes de Dios”, le grita el cura a una de las monjas -la más joven-, en un momento del segundo episodio. La congregación lleva el nombre de la santa condenada a vivir en un prostíbulo y torturada hasta la muerte.

En un ambiente gótico, muy bien logrado en los tonos oscuros y en el tratamiento de la imagen, Lambs of God se apoya en excelentes actuaciones. Las talentosas Ann Dowd (tía Lydia en El cuento de la criada) y Essie Davis (Miss Fisher's Murder Mysteries) van del tono bajo de las historias a la hora de la cena -las leyendas son claves en sus vidas- a los estallidos de violencia contra del cura codicioso. Por momentos, muestran un tono elegante, a raíz de una vida que iremos descubriendo con el correr de los episodios.

Tres monjas y un cura, en un juego de opuestos... De opuestos de modo, más que de género.

Tres monjas y un cura, en un juego de opuestos... De opuestos de modo, más que de género.

Esas grandes interpretaciones logran compensar algunos desajustes en el guión, principalmente a partir de la segunda mitad de la serie. Con el tiempo, la crítica a la Iglesia pierde fuerza e interés; en el relato sí se mantiene firme en la lucha de esas mujeres por su lugar. En definitiva, en esta historia, la presencia de un hombre trae temor y peligro.

Aunque el cierre es algo forzado y la historia se alarga más de lo previsto a través de las cuatro horas, la serie resulta entretenida; por momentos, un cuento salvaje lleno de misticismo, escenas preciosas y solidaridad feminista, con dosis de sarcasmo que el espectador agradece. En definitiva, como hacen las monjas de la serie después de una cena, uno quiere cada tanto disfrutar de un buen cuento.

Ficha 

Calificación: Buena.

Género: Drama Protagonistas: Essie Davis, Jessica Barden y Ann Dowd Creadores: Marele Day y Sarah Lambert.

Emisión: DirecTV Go.

Duración: cuatro episodios de una hora.