Vida

La vuelta al río de Juan Carlos, el perro guardavidas de Quilmes al que un virus había dejado inmóvil

La vuelta al río de Juan Carlos, el perro guardavidas de Quilmes al que un virus había dejado inmóvil

Pocos guardavidas de la Ribera de Quilmes se volvieron tan famosos como Juan Carlos. Primero, por su simpatía, cariño y fanatismo por el agua. Segundo, porque una compleja enfermedad lo dejó postrado y a merced de un dificultoso tratamiento. Y tercero, porque es un perro.

Por eso, ahora que pudo volver a caminar, en medio de su recuperación tras haber contraído polirradiculoneuritis, vecinos de todas las edades se alegran de haberlo visto mover la cola de nuevo en su lugar preferido en el mundo: el río.

El perro Juan Carlos recorría cada día los diez puestos de vigilancia de la Ribera quilmeña. Con "alma de rescatista", como lo describe el guardavidas Gustavo Scannapieco, ayudaba a quienes trabajan cuidando a la gente y el lugar.

Un día lo vieron paralizado, y los veterinarios le diagnosticaron Erlichia cannis (una bacteria parasitaria), toxoplasmosis y un extraño virus que afecta el sistema nervioso.

Para recuperar masa muscular, tras el virus que lo dejó paralítico, Juan Carlos debe hacer ejercicios y comer balanceado, pollo y polenta.

Para recuperar masa muscular, tras el virus que lo dejó paralítico, Juan Carlos debe hacer ejercicios y comer balanceado, pollo y polenta.

Alojado en un refugio canino que se sumó a la campaña para colaborar con su tratamiento (le abrieron una página de Facebook: Juan Carlos Ribera), empezó a tomar la medicación que le recetaron y a sentirse mejor.

De a poco volvió a caminar y sostenerse en pie. Pero nadie imaginaba que tan rápido volvería a compartir andanzas con sus compinches.

La mañana del 29 de julio se subió al auto de Scannapieco, y emprendieron camino a la Ribera. Sin parar de mover la cola, Juan Carlos se bajó del auto y la primera emoción fue el reencuentro con los otros cinco perros que duermen en el lugar.

“Fue un momento tenso, porque ellos de un día para el otro no lo vieron más y después de un mes apareció de la nada, limpio y más flaco", cuenta el guardavidas que más tiempo comparte con Juan Carlos. "A Juan José, otro de los perros, se le erizó todo el lomo. Es porque es su hermano, fue muy lindo. De a poco vamos a ir trayéndolo para que se vaya adaptando, es todo nuevo para él”, detalla Gustavo.

El amor incondicional con el perro Juan Carlos le cambió la rutina al guardavidas Gustavo Scannapieco.

El amor incondicional con el perro Juan Carlos le cambió la rutina al guardavidas Gustavo Scannapieco.

El caso del pichicho enterneció corazones en todos lados. Llegaron donaciones para la compra de Clinamisida 220, el medicamento que debía tomar, desde las provincias y hasta el exterior.

Recibimos colaboraciones del Interior y de otros países. Muchos se conmovieron con la historia. Ahora estamos publicando videos en sus redes sociales de todas las salidas que empezó a hacer”, resalta.

Juan Carlos vuelve lentamente a hacer una vida normal. En su página de Facebook muestran sus cruces con otros perros, las salidas con sus "humanos guardavidas, Narigón y Tonga", y el placer de comer helado y pochoclos.

Cualquier sabor. La recompensa después de hacer ejercicios, para Juan Carlos, es helado o pochoclos.

Cualquier sabor. La recompensa después de hacer ejercicios, para Juan Carlos, es helado o pochoclos.

Aunque su recuperación es rápida, aún falta. Juan Carlos va dos veces por semana a fisioterapia, donde lo rehabilitan a través de electrodos y ondas rusas, que mejoran sus músculos y lo ayudan a recuperar fuerza.

"Recibe el tratamiento de un deportista de elite", dice Scanappieco, y detalla ya aumentó dos kilos. Además, ya no vomita y se da el lujo de alternar el alimento balanceado con fideos, pollo y polenta.

Electrodos. Para que mejore su estado físico le hacen un complejo tratamiento.

Electrodos. Para que mejore su estado físico le hacen un complejo tratamiento.

“Le puso un montón de ganas, hay que ver cómo se siente y cómo reacciona de ahora en más. Lo iremos apoyando en todo lo que quede por hacer y también cuando esté listo para volver definitivamente a la Ribera”, concluye el guardavidas al que la rutina le cambió por completo.

No puede creer, cuenta, volver a tomar helado bajo el sol, frente al río, junto al mismo perro que hasta hace un mes no se podía mover.


AC