Vida

Las muertes como en el Fortnite, pero en la vida real

Las muertes como en el Fortnite, pero en la vida real

Siempre supimos que iba a suceder. Pero es muy diferente verlo en la pantalla. Y es aterrador. El australiano Brenton Tarrant transmitió en su cuenta de Facebook un impresionante raíd asesino de 16.55 minutos en el que manejó su auto hasta la mezquita Al Noor Mosque, en la ciudad neozelandesa de Christchurch.

Escuchaba rock & roll fuerte y todo parecía un video más de esos que hay por millones en las redes sociales. Hasta que se baja en la puerta del templo musulmán y busca su arma automática en el baúl. A partir de entonces, la filmación se transforma en la peor pesadilla de muertes consecutivas transmitida en tiempo real.

El video es muy parecido a las imágenes del Fortnite, el juego que apasiona a miles de jóvenes de adolescentes del planeta. Como esos soldados virtuales, Brenton lleva una cámara Go Pro en la frente y va ingresando por la puerta y el pasillo principal de la mezquita para poner en marcha su faena criminal.

Igual que en Fortnite, ingresa velozmente a cada puerta del templo y dispara a mansalva para herir de muerte a cada uno de los incautos que se sorprenden a su paso. A algunos los remata de un tiro. A otros les vuelve a disparar hasta asegurarse de que están muertos. Recorre todas las habitaciones de la mezquita y se escuchan los gritos y los quejidos de muerte por todos lados.

Brenton, un australiano de 28 años según los primeros reportes periodísticos neozelandeses, cambia de cargador cuando se le acaban las balas. En un momento, sale de la mezquita y cambia el arma automática por una segunda de reemplazo que tiene en el baúl. La música sigue sonando en al auto. Le apunta a un par de personas que lograron escapar milagrosamente del templo.

Vuelve a entrar y se encarga de dispararle a los cuerpos que yacen amontonados sobre las alfombras. Si hay alguna persona que intentaba refugiarse debajo de los otros cuerpos, él los remataba sin piedad.

Volvió a salir a la calle y, antes de subirse a su auto, remata a una mujer que pedía por su vida sobre el cordón de la vereda. Debe haber asesinado a cuarenta personas. O tal vez sean cincuenta o sesenta. Más tarde se sabrá.

Maneja alocadamente por una calle de Christchurch que parece ser de un barrio musulmán y dispara a través del parabrisas y de la ventanilla delantera izquierda. Brenton filma su huída hasta que el video se termina antes del minuto 17.

Cuando se acercan la una de la mañana en Buenos Aires y las cinco de la tarde en Nueva Zelanda, le cierran la cuenta de Facebook al asesino. Lamentablemente, ya es tarde. La Policía local pide encarecidamente que no se retransmita el video pero las imágenes son virales en todo el planeta.

La matanza se asemeja a las de Fortnite y a las del Rainbow 6 Siege, el juego que Tarrant tiene grabado en su cuenta. Pero nada de esto es un juego. Las muertes son reales. Las personas que ruegan por su vida ahora están muertas. El momento tan temido de un asesinato masivo transmitido en tiempo real ya está entre nosotros.