Vida

Le Corbusier, el higienismo de La Plata y la vida después de la pandemia.

Le Corbusier, el higienismo de La Plata y la vida después de la pandemia.

Por Julio Santana *

"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos; camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Entonces, ¿Para qué sirve la utopía? Sirve para eso, sirve para caminar". Fernando Birri (recordado por Eduardo Galeano).

Un día como hoy, hace 71 años, el empleado del correo de Lobería, un pequeño pueblo a quinientos kilómetros al sudeste de Buenos Aires, se sorprendió al recibir una voluminosa correspondencia procedente de París. Pedro Curutchet, un médico local muy especial, era el destinatario y un tal Le Corbusier, el remitente. En el pueblo comenzó a correr la voz sobre lo lejos que habían llegado los “inventos” de “Perico” Curutchet.

CLAIMA20160717_0112   CASA CURUTCHET. La obra de Le Corbusier en La Plata fue declarada hoy Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

CASA CURUTCHET. La obra de Le Corbusier en La Plata fue declarada hoy Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Pero no eran sus inventos. En ese envío estaban los planos de la que, luego de seis años de trabajo, desilusiones, quebrantos económicos y, finalmente, una enorme alegría, sería su casa. Una casa que haría trascender su nombre aún más lejos que su rica obra de toda una vida.

Pocos días después, Pedro responderá a Le Corbusier: "Desde ahora comprendo que viviré una nueva vida, y más adelante, espero asimilar plenamente la substancia artística de ésta joya arquitectónica que Ud. ha creado. (…) Mi deber será que todos aprovechen esa lección, en beneficio de su propia cultura y en reconocimiento al gran maestro".

Probablemente, Pedro no haya imaginado que ese “más adelante” del que hablaba -en medio de la emoción de ver los planos de su futura casa- llegaría a nuestros días. Lo cierto es que su casa nos sigue dando lecciones, no solamente de “reconocimiento al gran maestro”, sino de cómo pensar nuestro futuro.

Casa Curutchet. Detalle de la rampa interior de la obra de Le Corbusier.

Casa Curutchet. Detalle de la rampa interior de la obra de Le Corbusier.

En los últimos años –cuando nos invitan a alguna universidad a hablar sobre la Casa Curutchet y Le Corbusier- solemos cerrar nuestras conferencias diciendo a los estudiantes que la fractura histórica que produjo la segunda Revolución Industrial y motivó la aparición del Movimiento Moderno es muy similar a la fractura que está produciendo la Revolución Digital por estos tiempos. Y que este quiebre -en los modos de trabajo, de intercambio económico y en la vida cotidiana- impone a los jóvenes estudiantes el desafío de expresar esa nueva realidad en términos arquitectónicos y urbanos. El desafío de convertirse en los/las/les Le Corbusier del siglo XXI.

Casa Curutchet. Detalle del parasol del frente.

Casa Curutchet. Detalle del parasol del frente.

Hoy, la pandemia del coronavirus ha puesto en blanco sobre negro ese cambio de época que hace unos meses parecía solo una hipótesis. Nuestra vida entera -desde el modo en que la economía del mundo produce y consume hasta nuestro modo de habitar el planeta, las ciudades y nuestras propias casas- está puesto en cuestión. Y aunque no sepamos cuándo ni cómo volveremos a tener una nueva vida “normal”, parece imprescindible comenzar a imaginarla, al menos en sus trazos gruesos.

Decía Le Corbusier en su libro “Hacia una Arquitectura”, en 1923: "Una gran época acaba de comenzar. Existe un espíritu nuevo. Nuestros ojos, lamentablemente, no lo saben discernir aún. Ese mismo año proyectará la pequeña casa para sus padres frente al lago Leman: La Villa Le Lac.

*Julio Santana es arquitecto y director de la Casa Curutchet de La Plata