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Sinfónica de Montreal en el Teatro Colón: intensidad y precisión

Sinfónica de Montreal en el Teatro Colón: intensidad y precisión

No es muy común que una orquesta sinfónica en gira se presente con dos solistas diferentes, menos todavía si estos solistas tocan el mismo instrumento. Ocurre que en los planes originales de esta gira de la Sinfónica de Montreal con el director Kent Nagano, gira de despedida ya que Nagano dejará la Orquesta en 2020, estaba prevista actuación de la violinista alemana Veronika Eberle en las dos obras concertantes programadas: el Concierto en re menor de Brahms y el Concierto N° 3 de Mozart.

Según explicó el propio Nagano a Clarín en una conversación mantenida en agosto en Montreal, Eberle es una violinista de una extraordinaria versatilidad, capaz de abordar a la perfección ambos autores en sus diferentes universos sonoros. Pero Eberle canceló su gira y Nagano, fiel a su idea de los diferentes universos sonoros, no la reemplazó por una solista sino por dos.

A la holandesa Simone Lamsma le tocó el Concierto de Brahms en el programa del lunes. Lamsma, con su estilizada figura, su larga cabellera rubia y su vestido bien ceñido que cae ligeramente acampanado, asoma al escenario como una sirena, como salida de un cuento de Andersen. Pero su elemento parece más el fuego que el agua. Lamsma es una violinista intensa y pasional, aunque sin desbordarse ni chocar con el estilo sutil y mesurado de Nagano.

El entendimiento es mutuo; Nagano la siguió atentamente, respetando su tempo y cuidando el equilibrio orquesta-solista con la mayor delicadeza. Fue una ejecución impecable, y la solista retribuyó la ovación con El carnaval de Venecia de Paganini, acompañada por el pizzicato de las cuerdas de la Orquesta.

La presentación de la Orquesta Sinfónica de Montreal se inscribe en el marco de la gira de despedida de su director, Kent Nagano, quien dejará el cargo en 2020. (Foto: Liliana Morsia para Mozarteum Argentino)

La presentación de la Orquesta Sinfónica de Montreal se inscribe en el marco de la gira de despedida de su director, Kent Nagano, quien dejará el cargo en 2020. (Foto: Liliana Morsia para Mozarteum Argentino)

El programa se completó con una de las grandes piezas del repertorio orquestal del siglo XX: el Concierto para orquesta de Béla Bartók. Escrito en cinco movimientos, el autor lo describió como una transición gradual de la austeridad del primer tiempo y el lúgubre canto de muerte del tercero hasta la afirmación vital del último.

En la escala mental del gran músico húngaro pudo tratarse de una transición, pero en los hechos es una forma muy contrastante, incluso dentro de cada movimiento. También su “austeridad” es engañosa: esta obra que Bartók compuso un año antes de su muerte, en las condiciones personales más adversas, tiene una sorprendente abundancia de material. Hay temas y motivos que retornan, pero en todos los casos con una vuelta de tuerca; siempre está ocurriendo algo nuevo.

El estilo sutil y mesurado de Nagano se complementó a la perfección con la pasional ejecución de Simone Lamsma. (Foto: Liliana Morsia para Mozarteum Argentino)

El estilo sutil y mesurado de Nagano se complementó a la perfección con la pasional ejecución de Simone Lamsma. (Foto: Liliana Morsia para Mozarteum Argentino)

El director tiene un doble desafío; por un lado, poner de relieve los distintos planos y la hormigueante textura de la pieza; por el otro, establecer la continuidad entre hechos musicales tan cambiantes. Nagano lo logra admirablemente, en una de las presentaciones más perfectas que se recuerden de esta obra maestra.

El bis fue mucho más que un bis: La Valse de Ravel, nada menos, una gran especialidad de esta singular orquesta franco-americana.

FICHA Orquesta Sinfónica de Montreal Director Kent Nagano Solista Simone Lamsma (violín) Sala Teatro Colón, lunes 7, Mozarteum Argentino Calificación Excelente.

E.S.