Vida

¿Te enamorarías de una marmota como vos?

¿Te enamorarías de una marmota como vos?

En "El Día de la Marmota", una hermosa película de 1993, su protagonista, el genialísimo Bill Murray, sufría atrapado en un hechizo de tiempo que lo hacía vivir siempre en el mismo día. El tipo se levantaba y siempre pasaba por las mismas situaciones. Hasta que despertó de verdad. Vos sos igual. Te la pasás atormentando a otros para que solucionen tu vida afectiva y te digan cómo conseguir que te den pelota, por qué estás sin pareja o por qué "no funcionó" con el último ser humano de turno.

El mismo cuento de la marmota, con diferentes caras y escenografías. La cuestión es que vos seguís insistiendo para que alguien responda tus preguntas. Vivís insistiendo en consultar con la bruja, con el mago, con la psicóloga, con Mía Astral o con el gurú chanta de Instagram. Vivís preguntando. Vivís atrapado en un loop de tiempo que nunca te lleva (ni te llevará) a ningún lado. Como Bill en la película.

Pero, alguna vez te preguntaste: ¿vos qué tenés para dar?

Y no me vengas con la grasada esa de que con "todo tu amor incondicional alcanza y sobra". Porque no alcanza. Mucho menos, sobra. El amor, o eso que vos creés que es el amor, nunca alcanzó, ni alcanzará, por suerte, para distraerte de hacer tu parte de la tarea. Y tu parte ahora es revisar. Porque estás para eso. Para revisarte constantemente. Revisarte. ¿Qué es eso? Hacerte ver por vos misma. Mirarte y responderte.

Acá te paso una listita de preguntitas valientes. A ver si te animás: ¿Tenés una vida lo suficientemente hermosa, atractiva, creativa, independiente y brillante como para que alguien no pueda evitar querer conocerte? ¿O sos una versión arruinada, sin autoestima y poco amorosa con vos misma? ¿Tenés un mundo interior rico para compartir?

El Día de la Marmota

El Día de la Marmota

¿Hacés lo que te gusta? ¿Te conocés? ¿Qué sueños tenés además de querer un novio? ¿Leíste libros? ¿Sabés poner límites o por un besito del flaco o una minita vendés a tu abuela? ¿Tenés proyectos? ¿Cuántos? ¿Tenés algo importante que hagas o vayas a hacer ¿Sabés hablar bien de vos? ¿Te gustás o estás esperando que otros te acepten? ¿Amás a tu cuerpo? ¿Lo amás por completo o en diseccionado?

¿Cómo cogés? ¿Todavía no conocés cómo darte y dar placer? ¿Seguís creyendo que la libertad en la cama es para las putas? ¿Respetás tus posiciones tomadas o sos tibia? ¿Luchás por algún ideal o vivís criticando a tu compañera de oficina porque engordó? ¿Tenés muchos amigos o todavía seguís viendo a las mismas cuatro pibas que te siguen desde el jardín de infantes? ¿Y si aumentás tu círculo? ¿Y si agrandamos la cabeza?

¿Y si dejás de pensar en el otro y en sus traumas o en sus limitaciones o en sus malas actitudes o en sus mierdas? ¿Y si te convertís en alguien interesante por vos y sólo por vos? ¿Y si primero te transformás en alguien que tiene muchas cosas más que a otra persona obsesionándole la mente?

Porque cuando seas tu mejor versión, la verdadera versión, el mundo se va a enamorar de vos inevitablemente. Y ahí vas a ser vos quien tenga un mundo nuevo para elegir.

* Lorena es periodista y escritora. Especialista en Nuevos Paradigmas

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