Vida

Vidas cruzadas: las tres historias que se encontraron en el milagro del subte D

Vidas cruzadas: las tres historias que se encontraron en el milagro del subte D

Se sabía, pero ahora se pudo ver mejor en esos milagrosos segundos viralizados, bajo la conducción de una mujer empoderada que desplegó su mejor perfil frente a los ojos de todos. Roxana Flores, motorwoman (¿wonderwoman?) de la línea D de Metrovías. Al clavar la vista sobre el cuerpo de otra mujer, tirada e inconsciente sobre las vías de la estación Pueyrredón, y al observar, en simultáneo, los gestos desquiciados de los pasajeros en el andén que le gritaban “¡frená!”, activó su intelecto y el empuje de mil camiones. Mente y cuerpo al servicio de una habilidad que, dicen algunos desde un sexismo obviamente cuestionable, sería una facilidad principalmente femenina: dominar, con éxito, varios temas a la vez. Atender distintos frentes sin perder el norte. El suyo era clavar el freno.

La vida de dos mujeres se cruzó y entre ellas, un hombre hizo las veces de bisagra. Roxana, de un lado, y Andrea, del otro, ambas empleadas. Una, del subte. La otra, de una dependencia en la administración del Gobierno porteño. Roxana anunció lo que tarde o temprano sin dudas se verá: “Me gustaría conocerla, sí”.

Andrea está internada, recuperándose. Había llegado al hospital Fernández en la primera mañana del martes con pérdida de conocimiento y una herida en el cuero cabelludo. Más tarde fue derivada a una clínica privada de la zona de Recoleta, donde permanecía este jueves.

Roxana Flores, la motorwoman "salvadora" que logró frenar a metros del cuerpo de una mujer que había caído a las vías del subte.

Roxana Flores, la motorwoman "salvadora" que logró frenar a metros del cuerpo de una mujer que había caído a las vías del subte.

Del hombre se especuló mucho en las últimas horas: si se trataba de un “punga” que había querido robar. Si impostó el desmayo que provocó que su cuerpo se desplomara de lleno hacia el frente y lanzara a Andrea hacia las vías.

Marcelo es médico y el marido de Andrea. En una entrevista con Telefé contó que en la ambulancia hacia el Fernández viajó también el hombre que generó el efecto dominó: “Este muchacho viaja con nosotros en la ambulancia y le pregunto cómo se sentía. Me dice que se estaba volviendo a su casa, de la oficina en Puerto Madero, y que volvía porque se sentía mal. Es todo lo que me dijo”.

El fiscal Walter López aclaró este jueves que “el hombre está imputado por lesiones” como parte de la rutina en casos así. Sin embargo, “no tiene ningún antecedente penal. Se va a investigar pero, más allá de eso, realmente parece que se descompuso”.

Según confirmaron fuentes de Metrovías a este medio, este jueves Roxana era asistida por un psicólogo de la ART que la cubre. Tiene sentido. Nadie esperaría otra cosa luego de transitar los que seguramente fueron los segundos más largos de su vida, imaginando la peor pesadilla, la infame realidad que la hubiera perseguido toda la vida. Aun así, ganaron la entereza y la lucidez. Quizás invocando mil dioses, Roxana frenó en las narices de Andrea.

Clarín había hablado con Roxana en 2016. Ya era importante entonces: una de las poquísimas mujeres conductoras del subterráneo, y además, de las primeras en ocupar ese rol.

En ese momento, Roxana se refirió a quienes los escupen como método de protesta, tanto a choferes mujeres como a hombres. Dijo: “Sí, es triste pero nos sucede. A hombres y mujeres. La gente nos responsabiliza por cosas de las que no podemos hacernos cargo”.

Sin embargo, concluyó con una imagen diferente que revela un costado sin dudas filantrópico: la empleada responsable, con la sensibilidad para comprender al pasajero que transporta.

Sus dichos, de hecho, cuadran bien con la Roxana “salvadora” de esta semana: “Por suerte, desde hace un tiempo, la mayoría de las formaciones tienen alto parlantes, lo que nos permite anunciar rápido a la gente lo que sabemos, para que pueden tomar una decisión. La verdad es que era un viejo reclamo de todos, de nosotros y los pasajeros”.