Cultura

Adiós a Quino: cómo fueron sus últimas horas

Adiós a Quino: cómo fueron sus últimas horas

"Se fue tranquilo", dice a Clarín Julieta, la sobrina de Quino, el autor de Mafalda. Vivía en Mendoza, frente a la cordillera de los Andes, vivía tranquilo, como se merecía. "Tranquilo y en familia", dice Julieta. En la provincia donde había nacido y que decretó Duelo Provincial por 24 horas.

Quino tenía una casa en un barrio privado a una media hora de la ciudad. Muy linda y muy cómoda, dicen los amigos. La había comprado con Alicia, su mujer, para ir en los veranos, en principio, y alguna vez mudarse para allá pero en 2017 ella murió y él se instaló en esa casa solo, cerca de sus sobrinos, que lo cuidaron. No quería entrevistas -nunca le habían gustado-, resistió, resistieron, todos los intentos de ir a hacer con él una nota. "Vivía solo, muy cuidado, tenía gente que lo atendía en una casa muy amplia", contó a Clarín su editora, Kuki Miler.

En la pared del comedor tenía un retrato de su adolescencia, un regalo de su tío Joaquín Tejón, el pintor que inspiró su vocación de dibujante. Sus personajes entrañables estaban una estantería: una colección en miniatura de Mafalda y sus amigos.

En esa casa estaba. La semana pasada había tenido un ACV, lo pudieron estabilizar pero el entorno estaba preocupado. Este miércoles, cuentan sus allegados, amaneció mal y ya no hubo nada que hacer. "Consecuencia de su entrada edad -tenía 88 años- y los temas de salud propios de la misma", dice Julieta.

En ese barrio Quino paseaba todos los días, muchas veces con su sobrino Diego, que lo llevaba, porque Quino andaba en silla de ruedas: tenía problemas de circulación en las piernas y un glaucoma que le había afectado la visión.

Escuchaba las noticias, pedía que le leyeran la prensa argentina y la internacional, seguía los temas políticos del mundo, había contado Diego en julio, cuando Quino cumplió 88, hubo homenajes virtuales y la familia lo celebró con pasta seca italiana, vino tinto y torta de hojaldre con dulce de leche.

El COVID y la discreción propia de la familia indican que no será velado y que, como Alicia, será cremado. Hoy el mundo lo llora, pero nos alegrará por siempre.

PK



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