Cultura

'Algunas familias normales', de Mariana Sández: la anomalía elegante y turbadora

'Algunas familias normales', de Mariana Sández: la anomalía elegante y turbadora

Una pelea de consorcio puede terminar muy mal, quién no lo sabe. En "Actas de consorcio", uno de los cuentos que integran el libro Algunas familias normales, de la escritora y gestora cultural Mariana Sández (Buenos Aires, 1973), un grupo de vecinos se reúne para elegir a un nuevo administrador.

La Sra. Fiorito postula al Sr. José Antonio Vélez. Con gran fastidio, la Sra. Buscaglia comenta, una vez más, que sigue recibiendo en su patio de la planta baja "una lluvia de basura" que los vecinos del edificio tiran por sus balcones, desde colillas de cigarrillos –una vez le quemaron la oreja a su perro fox terrier–, hasta una cáscara de banana, de la que nadie se hizo cargo cuando ella recorrió piso por piso preguntando de quién era.

El relato es inicialmente el texto de un acta de consorcio: "Comienza a desarrollarse una discusión en la cual la Sra. Fiorito solicita a la Sra. Consoli que no la toque porque va a llamar a la policía. Ella le contesta que no la ha tocado. La Sra. Fiorito le pide que se aleje porque tiene olor". Y tiene un final inquietante.

En el libro, compuesto por 11 cuentos, también hay lugar para compañeras de oficina, familias disfuncionales, dos hermanas mayores ¿inseparables?, guiños a la novela Una casa llena de gente, de la propia Sández, que vive en Madrid y dirige el departamento de Literatura de Amigos del Museo de Bellas Artes. "Mientras la normalidad es cómica, la anomalía es elegante, sugerente, turbadora", fue el elogio del escritor español Enrique Vila-Matas a este libro.

PC