Cultura

Bella fábula alemana de sirenas modernas

Bella fábula alemana de sirenas modernas

Los siluros son unos peces enormes, depredadores de más de dos metros que aparecen cada tanto en ríos y lagos de la Europa Central. Las ondinas también aparecen cada tanto, son unas sirenas germánicas, y escandinavas, que tienen ojos de agua y un amor intenso por los hombres que eligen. Al que quiera depredar un poquito en su corazón y no se anime a entregarse totalmente, ella tendrá que matarlo. Pero habrá otro, quizás un hombre de veras (pero también amado por otra mujer, al comienzo solo con amor de compañera de trabajo).

El barón Fouqué escribió sobre las ondinas, en los albores del romanticismo alemán. Los pescadores y los buzos dicen haberlas visto. El hombre de este cuento es un buzo. Se fascinó con el modo en que ella les recitaba a los humanos las historias de una ciudad que es al mismo tiempo muchas ciudades, Berlín. Por ahí cerca había, semioculta, la estatua de un dios griego, una canilla goteando, y una pecera con un muñequito vestido de buzo. Las cosas pueden romperse, o el muñequito puede ser reemplazado por dos estatuillas de la isla de Pascua, dos moais, sin que nadie haya ido jamás a la isla de Pascua. Cuanto mucho, al hospital de Solingen.

De apuntes como estos se va moviendo, despacio, con una particular extrañeza, la historia que ahora vemos, y que en su última media hora se hace ya decididamente fantástica, y romántica, resabio contemporáneo de mitos antiguos. No corresponde contar nada más, sólo que la protagonista tiene ojos de agua, de fondo se oyen variaciones del adagio de un concierto de Bach, y el autor es Christian Petzold, el de “Fantasmas”, “Algo mejor que la muerte”, “Ave Fenix” y otras menos misteriosas pero igualmente buenas. Un tipo raro, curiosamente medio parecido al actor que hace de buzo.

“Ondina” (Undine, Alemania, 2020). Dir.: C. Petzold. Int.: P. Beer, F. Rogowski

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