Cultura

Cómo fue la reapertura de teatros y cines

Cómo fue la reapertura de teatros y cines

Después de dos meses sin actividad, los teatros porteños volvieron a funcionar esta noche del viernes, en los que puede ser considerada, desde el inicio de la pandemia, la segunda reapertura en el último año y medio.

Los cines también reabrieron, siguiendo una serie de medidas y protocolos para evitar el contagio del coronavirus. Algunos requisitos para cines: aforo del 30%, distancia entre butacas, desinfección de salas, funciones espaciadas, barbijo obligatorio.

Se pueden ver 12 películas, una de ellas es un reestreno, y las que más se destacan en aspiraciones de taquilla son Cruella, con Emma Stone protagonizando la historia de Cruella de Vil, icónica villana de Disney, que llega a las salas con estética punk, y El conjuro 3: el diablo me obligó a hacerlo, tercera entrega de la saga.

En el Centro Cultural San Martín, una espectadora pasa por el control. Foto Martín Bonetto

En el Centro Cultural San Martín, una espectadora pasa por el control. Foto Martín Bonetto

En el teatro las reglas de juego impusieron también un aforo reducido al 30%.

Luis Brandoni, Moria Casán, Soledad Silveyra y Mauricio Dayub son algunos de los pocos nombres del regreso.

Es que la noticia llegó medio de apuro, sin previo aviso, y por eso el neo-comienzo de la actividad, este viernes, es más parecido a una postal del encierro que a la vieja normalidad previa al confinamiento.

El complejo Hoyts, en el shopping Abasto. No hubo, el viernes, mucho público. Foto Fernando de la Orden

El complejo Hoyts, en el shopping Abasto. No hubo, el viernes, mucho público. Foto Fernando de la Orden

El frío, la Selección...

Dirán algunos que el partido de la Selección, más el frío, y algún otro etcétera, conspiraron contra las ansias de volver a tener por delante la artística presencialidad de los actores.

Lo cierto es que hubo tiempo de poner en caja todo lo que hiciera falta para que El acompañamiento, con Luis Brandoni y David Di Napoli (Multiteatro Comafi) retomara sus funciones.

También El equilibrista, el casi clásico de Mauricio Dayub (Chacarerean), y Casa matriz, en el Picadilly, entre otras pocas obras.

Carlos Rottemberg, en la puerta de su teatro. "Esto es lo que hay", le dijo a Clarín. Foto Martín Bonetto

Carlos Rottemberg, en la puerta de su teatro. "Esto es lo que hay", le dijo a Clarín. Foto Martín Bonetto

En la puerta del Multiteatro, Corrientes al 1200, Carlos Rottemberg, a cargo del complejo, se mostraba prudente. “Esto es lo que hay...”, dijo haciéndose cargo de que la pieza con Brandoni, el viernes, había vendido sólo 25 localidades.

“El aforo, por ahora, es del 30 por ciento. La semana que viene cambia al 50. El 13 de noviembre, cuando se hizo la primera reapertura, habíamos vendido sólo cuatro entradas. Abrir –continuó Rottenberg- es más costoso que tener el teatro cerrado. Pero esto es como el Juego de la Oca: retrocedimos casilleros y lo que habíamos recuperado, lo perdimos”.

Le preguntamos nombre y apellido a una señora que espera y Hersilia Saracho nos habla de la importancia que tiene el teatro en su vida. Abrigada es poco, invita a pensar en sus síntomas de abstinencia. Dice cosas como: “Tenía que venir” o “ni siquiera me importó cuánto tuve que pagar la entrada”.

Rottemberg, productor y presidente de AADET (Asociación Argentina de Empresarios Teatrales), es el empresario que cuando arrancó la pandemia colgó un cartel que, de alguna manera, anunciaba un histórico cierre de la calle Corrientes.

Tapando las marquesinas, una sábana fantasmagórica cubría las piezas que debían estar en cartel en el Multiteatro Comafi. “Bajemos el telón para cuidarnos. Habrá tiempo para volver al teatro”.

Y pasó el tiempo, pero hoy viernes, salvo la señora ansiosa por volver al teatro, la desesperación no parece haber sido un lugar común. Ni colas dando vuelta la esquina, ni la aparente necesidad de hacer algo distinto.

Rottemberg cree que este paso es “un escalón acorde con una curva sanitaria mejorada que tendremos que seguir de cerca a ver cómo evoluciona”.

A las ocho y pico de la noche, Corrientes es un desierto. “Esto va a tardar dos años más en volver a ser lo que fue. El aforo lo decide el público”, dice Rottemberg arqueando las cejas.

Volvía la movida al Centro Cultural San Martín, con Cuántas son muchas, una obra con dirección de Valeria Lorca sobre los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, México.

Carolina Ortú, prensa del Centro cultural, estaba bastante satisfecha con las 50 entradas vendidas. “51”. Claro que el precio de $350, equivalente a media grande de muzzarella, debe ayudar. “Cincuenta sobre 80 localidades permitidas, es casi la sala llena”.

Ahora la recorrida nos hace pasar por el Broadway, donde hay un clima raro, festivo. La obra que encabeza Flavio Mendoza, Tres empanadas, tenía, según Darío Grupenmajer -productor de la puesta- “300 entradas vendidas” entre particulares y acuerdos comerciales con distintos sindicatos.

En el Picadilly (Corrientes 1524) anunciaban Casa matriz. Todavía falta un rato para empezar la obra y el panorama es un poco triste. Desde la boletería explican el por qué: “¿Veinte entradas vendimos?".

POS