Cultura

El MoMA redescubre a Yente, la pionera argentina de la abstracción

El MoMA redescubre a Yente, la pionera argentina de la abstracción

El célebre galerista Leo Castelli atribuía el éxito de sus primeras muestras neoyorquinas a la determinación de exhibir el arte europeo moderno junto a las pinturas de los artistas estadounidenses. Ha pasado más de media centuria desde entonces, y este mismo criterio que invita a cotejar relaciones, similitudes o contrastes, se aplica en la exposición “Cercle et carré” que exhibe el Museo de Arte Moderno de Nueva York desde hace unos días y hasta 2024. La muestra se puede visitar online y gira en torno de Piet Mondrian y el maestro uruguayo Joaquín Torres García, fundadores en 1929 en París del grupo y la revista “Cercle et carré”. En esos años, los padres del arte moderno, como Modigliani, vivían mayormente en París. Pero París no les había dedicado un museo. Y en 1929 se fundó el MoMA de Nueva York. Desde entonces, con su poderosa influencia, el MoMA legitima el valor del arte del siglo XX. Es el lugar al que los artistas quieren llegar.

Cecilia de Torres, nuera de Torres García, teórica y dueña de la conocida galería del SoHo, conoce la importancia de integrar la gran muestra de la colección del MoMA. Al ver las obras de Torres Garcia colgadas junto a las de Mondrian, observa: “No sólo implica el reencuentro de dos amigos, también el de dos gigantes del arte del siglo XX”. Agrega que el encuentro de “Boogie Woogie” de Mondrian (1943) y la “Estructura en Blanco y Negro” de Torres (1938) montados en una misma pared, “parece un match para ver cuál es más poderoso”.

En Buenos Aires, Liliana Crenovich, heredera y albacea del patrimonio de Yente (Eugenia Crenovich), experimenta una emoción similar al ver en esa misma muestra el “Objeto” (1946), una escultura blanca de celotex de la primera mujer de la abstracción argentina. Con la gracia de sus formas blancas, la obra posee fuerza suficiente para enfrentar las pinturas de Mondrian y Torres García. Crenovich es sobrina de Yente y cuenta que, hace justo un año, el director del MoMA, Glenn Lowry, y la curadora de arte latinoamericano, Inés Katzenstein, eligieron en la galería Roldán este mismo “Objeto” y un tapiz de la artista que luego de unos meses ingresaron a la colección. La semana pasada, navegando por la colección del MoMA (www. moma. org) encontró la obra de Yente. Allí informan que participa de la exposición del 5° piso “Cercle et carré”. “Nadie me lo había advertido”, agrega Crenovich gratamente sorprendida.

Yente enfrenta a “Broadway Boogie Woogie”, el cuadro más famoso de Mondrian, al menos en Nueva York, ciudad donde buscó refugio durante la Segunda Guerra Mundial. Allí despertó el gusto por la música expresado en el dinamismo de la obra. “Rebotando entre sí, los bloques de color de esta pintura crean un ritmo palpitante”, explica el texto que acompaña la muestra. No obstante, Cecilia de Torre, observa: “Creo que lo más interesante de la muestra es un Torres constructivo con símbolos (1931) y un Mondrian blanco con cuatro líneas negras (1926). Ofrecen el contraste de dos visiones. Por un lado, Mondrian elimina lo superfluo en ‘Tableau I’ para llegar a lo básico de la pintura, renuncia a las pinceladas hasta lograr una superficie lisa y neta. Por otro lado, Torres Garcia, incorpora a el mundo del hombre a la estructura de su ‘Composición’ por medio de los símbolos. Ambos se limitan al blanco y el negro, pero el resultado es totalmente diferente”. Así, con estas obras distantes, sentaban las bases del arte abstracto, partidario del rigor de la “construcción” que se oponía al surrealismo y que se extendió por toda América. Como prueba de la influencia y la trama de relaciones estilísticas de los dos grandes maestros, además de Yente figuran Jean Arp, Lygia Clark, Florence Henri, el argentino Alfredo Hlito, Judith Lauand, Marlow Moss, Lygia Pape, Rhod Rothfuss y Georges Vantongerloo.

La abierta aceptación de los artistas latinoamericanos en el MoMA, en pie de igualdad con europeos y estadounidenses, se remonta a poco más de la última década. Consultado Glenn Lowry sobre la selección de las compras, aclaró: “Desde 1950 adquirimos arte latinoamericano muy agresivamente. En las décadas del 70 y el 80, el interés decayó, pero está renaciendo y no sólo por las adquisiciones, sino también por los intercambios con curadores y exhibiciones, para que sea más dinámico. Son cambios de política, de gustos”. Hoy recuperan el territorio abandonado: tienen alrededor de 180 artistas argentinos entre 5000 latinoamericanos.

Torres estuvo en Nueva York en la década del 20, y acaso porque no conocía el idioma, no logró adaptarse. En 1938 regresó a Montevideo y publicó la revista de la Asociación de Arte Constructivo «Círculo y cuadrado», la continuación de “Cercle et carré”. Allí está el dibujo del mapa de América del Sur donde el Sur se divisa en el Norte.

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