Cultura

"Entre hombres": una visita al derrumbe que se vivió en los 90

¨Si una serie cuenta con el aporte único del autor, esa puerta que se abre por una pantalla puede seguir por un libro¨, dice el escritor, guionista y odontólogo Germán Maggiori, autor de la novela ¨Entre hombres¨, cuya adaptación realizada por HBO y Polka se presentará en el Festival de Berlín que arranca el lunes próximo. La serie, con fecha de estreno en la Argentina para el segundo semestre , está protagonizada por Claudio Rissi, Roly Serrano, Puma Goity, Guillermo Arengo y Pompeyo Audivert, entre otros; transcurre en los años 90 y aborda el mundo de la violencia y descomposición social. El crimen de un travesti en una orgía en la que participan, entre otros, un juez y un senador, es el disparador de la trama. Dialogamos con Maggiori.

Periodista: ¿Por qué creé que la Berlinale se interesó en la serie para incluirla?

Germán Maggiori: Es difícil imaginar a los alemanes viendo algo tan corrido del registro que se tiene para la ficción latinoamericana. Quizá vieron un producto diferente de lo que habitualmente sale de la región y más allá de eso la factura, la calidad y el desarrollo en torno a la historia.

P.: La novela se editó en 2001 y casi veinte años después se convierte en serie. ¿A qué lo atribuye?

G.M.: La novela tuvo un recorrido extraño. Recibió el premio Alfaguara en 2001 pero el libro quedó relegado en difusión y circulación por el contexto económico de la crisis, que fue consecuencia de lo que venía ocurriendo en los 90. Justamente en esa década el libro se ancla, transcurre en 1996 y escenifica lo que la sociedad estaba viendo en vivo y en directo, el derrumbe de un sistema. Todo implosionaba tras el menemismo y la convertibilidad. La novela no tuvo gran repercusión pero sí se mantuvo circulando y eso fue lo que determinó que años más tarde Edhasa la reeditara. En esa segunda instancia sí tuvo una acogida más importante de la crítica y los lectores. Y ahí salió la posibilidad de la adaptación con Polka. También es cierto que la cuestión de género se puso en agenda hace unos años y no lo estaba en ese entonces.

P.: ¿Cuáles son los temas que pone en cuestión la novela?

G.M.: Es un fresco de una sociedad centrada en el mundo de los hombres, de la masculinidad y su costado más salvaje, violento, que entra en franca crisis. Además está la explosión del sistema, de esa sociedad desigual, tras un neoliberalismo que exacerbaba esa cuestión. La realidad es lo que más inspira y esa fue una época en que desde las autoridades hasta los rangos más bajos de lo policial se ocupaban de mantener un esquema turbio. Estaba en boga el escándalo de la maldita policía.

P.: ¿Esa desigualdad se achicó?

G.M.: Lamentablemente no. Sigue habiendo clara diferencia y se mantiene. Sigo viendo, más en este año de pandemia, violencia y las mismas necesidades. No pudimos superar ese drama y al revés, en crisis tan salvajes vuelven a aflorar.

P.: ¿Cómo fue la adaptación de la narrativa al guion?

G.M.: Tranquila. A veces cuando aparecen estos proyectos, quien compra los derechos tiene requerimientos o solicita que se hagan modificaciones o que la adaptación tenga un tono o un contenido que se aparte de la novela. En este caso se mantuvo la esencia del libro. A veces hay que resignar cosas, sobre todo en una novela con muchos personajes.

P.: Ricardo Piglia, amigo de su familia, lo guió hacia Borges, Arlt, Gombrowitz y otros. ¿Cuáles fueron sus influencias literarias?

G.M.: Mi padre era amante de la novela policial. Entré por ese género y empecé a dar mis primeros pasos como lector desde esas colecciones. Fue una suerte de paseo por mundos a través de determinados autores y en cierta forma se me hizo un camino posible a la hora de empezar a escribir. Después, con más edad y teniendo presente a Piglia, empecé a entrar a otro tipo de literatura.

P.: ¿Qué desafíos encuentra en la escritura de guiones para series?

G.M.: Es un territorio en expansión que debería estar ocupado por escritores. Aportaría una nueva mirada y a la vez ocurriría lo mismo en lo narrativo. Hay que trabajar en esos formatos para llevarlos a una dimensión que hoy no veo o encuentro muy esporádicamente. La región tendría que tener un peso más grande en las series. Hay posibilidad de generar algo diferencial que nos ponga todavía más en el centro de esta industria y su audiencia. También es un camino de entrada a la lectura.

P.: ¿Cómo alterna su otra profesión, la de odontólogo, con la escritura?

G.M.: Mi especialidad son los implantes, trabajo sólo una vez por semana dependiendo de otro tipo de trabajos así que tengo que espaciar más el consultorio pero no quiero dejarlo. Todo paciente es alguien que trae una historia, ahí se juntan las dos cosas.

No quiero perder ese contacto con las historias chiquitas que circulan. Son las chiquitas las que terminan siendo grandes historias.

Suscribite a nuestro newsletter