Cultura

Fernando Moya: "La plataforma cambió el negocio de la música"

Fernando Moya:

Así como las criptomonedas se imponen en el mundo, el mercado del arte adoptó ese modelo y lo aplica al NFT (Non Fungible Token) que utiliza la cadena de bloques para verificar la validez de un activo, en este caso una obra artística. En el caso de la música, se trata de una tecnología que comenzó a desarrollarse en la Argentina y que abrió una convocatoria a músicos, performers, diseñadores de moda y artistas digitales argentinos que quieran formar parte de una futura plataforma de música.

Fernando Moya, productor de T4F que organizó más de una decena de Creamfields y varios Lollapalooza, además de los recitales de Paul Mc Cartney o los Rollings Stones, y manager de artistas como Charly García, Andrés Calamaro, Divididos y Mercedes Sosa, forma parte del jurado. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Cómo es el mundo de los NFT para la música?

Fernando Moya: Es un proyecto de arte, no es específicamente música, hay fotografía, escultura, pintura, entra en mundo de plataformas y blockchain (cadena de bloques), puede permitirle a cualquiera ser dueño de una obra con un porcentaje para artista.

P.: ¿Cómo cambió el negocio de la música en pandemia?

F.M.: Lo que transformó al negocio fueron las plataformas, no la pandemia. Con Spotify o Youtube, que empezaron a pagar la música, cambió el negocio y se brindó un acceso directo a que los artistas cobraran una regalía. Después el valor agregado lo aportan compañías discográficas, me refiero al marketing digital, que es el concepto que hoy domina el mundo discográfico y donde los artistas publican sus trabajos. Esta nueva opción cripto es una variante menos comercializada por un tercero y más directa entre artistas y consumidores. No sé si tendrá la misma potencia que las plataformas y las compañías de muchos sucriptores, recién está empezando.

P.: ¿Cómo ve el mercado de la música a futuro?

F.M.: No creo que una cosa compita con la otra, serán alternativas; habrá diferentes formas de publicar las obras artísticas, compañías discográficas, Spotify o las cripto. Uno decide qué música manda para cada lado. Quizá aparezcan nuevas disciplinas y un músico se dedique también a publicar un dibujo, o a un pintor se lo ocurra cantar. Permitirá algunas diferentes estructuras, será más libre.

P.: ¿Qué lugar ocupa hoy la Argentina en el mercado de la música?

F.M.: No sé si la Argentina es más competitiva que Brasil o México. Nuestro país vive un momento de mucho talento joven, está marcando un poco la tendencia en el mundo, pero es el mismo proceso por el que ya pasó Colombia con el reggaeaton, o Puerto Rico o México. El modelo trap o hip hop local está llegando a muchos países con fuerza.

P.: ¿ Qué siente frente a esos géneros que hoy mandan?

F.M.: Pasa lo mismo que cuando yo llevaba a Charly García bajo el brazo y el rock en castellano no existía. Hasta que irrumpió en Latinoamerica. Y la Argentina lo impulsó de manera importante porque en esa época México estaba muy frenado por el gobierno, España empezaba con Suárez cuando salía de la dictadura de Franco, y la Argentina tuvo la oportunidad de salir al mundo. Aquí fueron muchos años de música ¨rolinga¨ o ¨rockanrolera¨ y ahora se está generando algo más en sintonía con el mundo.

P.: ¿ Cuando volverán Creamfields o el Lollapalooza?

F.M.: Se recuperarán lentamente. Ya hay un objetivo claro de producir eventos con más público, que pedirían certificados de vacunación para el ingreso. Estimo que los espectáculos muy masivos van a volver a mediados del año próximo y de a poco se llegará a la máxima capacidad de espectadores.