Cultura

'La hija única', de Guadalupe Nettel: distintas miradas sobre la maternidad

'La hija única', de Guadalupe Nettel: distintas miradas sobre la maternidad

Triple desafío encaró la escritora mexicana Guadalupe Nettel con su reciente y conmovedora novela La hija única: explorar la maternidad según lo que les pasa a tres mujeres. El relato avanza en boca de Laura, que es la que cuenta lo que les sucede a ella, a su amiga Alina y a su vecina Doris. Ella, Laura, no quiere tener hijos, discute son su mamá sobre el tema, se lo ha advertido a quienes fueron su pareja. Alina, su amiga, tampoco quería tener hijos, hasta que un día quiso.

Cuando ese embarazo tan buscado llega, cuando avanzan las semanas, a Alina le anuncian que hay un problema y que esa beba morirá apenas nazca. Lo que le acontece a esta amiga, las decisiones que toma, los médicos que visita, la angustia, la felicidad, la bronca, forman parte de esta historia, que además se entremezcla con la de Doris, la vecina de Laura, una mujer viuda y deprimida, que tiene una relación tensa con su pequeño hijo, peleas que la protagonista escucha a través de las paredes de su departamento, hasta que decide intervenir.

Hay algo de real en la historia, porque Nettel se inspiró en lo que vivió una amiga suya para crear el personaje de Alina. “La historia de mi amiga era una historia de mucho dolor que traía consigo grandes interrogantes, pero también una historia de resiliencia, de cómo en circunstancias inimaginables podemos encontrar un equilibrio, incluso momentos de profunda felicidad”, contó en una entrevista con Clarín.

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De conversaciones que mantuvo con esa amiga a la que le pidió permiso para contar algunas cosas, la mexicana escribió una ficción donde, como telón de fondo, cuestiona los mandatos sociales que recaen sobre las mujeres, principalmente el de convertirse en madres: “Todavía muchas personas creen que una mujer que no tiene hijos está incompleta”, reflexiona.

Y desglosa, entonces, distintos tipos de maternidad: la de esta amiga destinada a velar a su hija, la de la vecina que lleva mal su rol de madre, sin por ello dejar de amar a su hijo, la de la protagonista que a cada paso se convence de que tener un hijo, por más tierno que sea, implica siempre “un límite a su libertad”, pero que no por eso detesta a los chicos, ni es incapaz de divertirse con ellos. Incluso, intervendrá para ayudar a ese niño con problemas de comportamiento, que vive pared mediante.

La escritora, que obtuvo el Premio Herralde en 2014 y fue jurado del Premio Clarín Novela en 2018, considera que “la maternidad puede no constituir una cárcel. Lo que está mal y urge modificar es la desigualdad de género en lo que respecta a la crianza, la exigencia exagerada que pesa sobre las mujeres, y el aislamiento que nuestra sociedad impone a quienes eligen tener hijos”.

PC

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