Cultura

Micucci: "El folklore de América Latina fue atravesado por el rock"

Micucci:

“Luca Prodan decía que nosotros llamábamos rock a cualquier cosa. Y tenía razón, porque con el tiempo el folklore distinto de cada país latinoamericano ha sido atravesado por el rock, cosa que vemos con bandas como Calle 13 o Café Tacuba”, dice a este diario Lolo Micucci. “De esta idea partió nuestro nuevo disco, Latineses, que acabamos de editar con la Orquestonga, una banda que armamos para que la gente baile”. Micucci es pianista y principal arreglador de la Orquestonga, pero también es uno de los más respetados productores musicales de la Argentina en lo que va del siglo XXI. En dialogo con él, Micucci habló sobre su nuevo disco, y sus experiencias como productor de figuras de los generos más variados.

“Nosotros tuvimos la suerte de haber grabado la mayor parte de Latineses justo antes de la cuarentena”, dice. “Somos 12 en la orquesta, así que habría sido difícil grabar este disco en medio de la pandemia. Lo que sí hicimos fue mezclarlo en los últimos meses, lo que no es tan complicado, y es a lo que uno se ha ido acostumbrando. En cuanto a producciones musicales, la pandemia ha sincerado algo que ya existía, el trabajo a distancia. Uno le decía a alguien en Colombia o Inglaterra ‘te mando tal tema y devolvémelo de tal otra manera’, y así se tenia la ventaja de grabar en tiempo real con músicos de todo el mundo. Pero, mientras tenias esa ventaja, perdías también algo muy importante, que es lo que perdimos este año, y es la calidad del vínculo entre los músicos”.

Micucci dice que la Orquestonga es como la ONU, porque hay músicos de todo el mundo. Entre los 12 integrantes, además de él mismo en teclados y arreglos –además de componer algunos temas como el excelente “La confusión”- están el cantante y principal compositor, el uruguayo Juan Bonaudi; el baterista catalán que tocó con Serrat, Roger Bas; el percusionista cubano Jansel Torres y el trombonista peruano Fernando Albareda, junto a notables músicos argentinos como los trompetistas Miguel Angel Tallarita e Iván Carrera, el guitarrista Fede Eias, el bajista Horacio Salerno, Pablo Fortuna en saxo, Lucas Guzmán en acordeón y Juan Canosa en trombón y tuba. “Latineses”, el segundo álbum de la Orquestonga, que debutó discográficamente en 2017, está disponible en plataformas digitales a través de Típica Recordos. Micucci cuenta con que en marzo también saldrá en vinilo. “Es que descubrimos un fenómeno curioso en la Argentina, más allá de que las plataformas digitales son el medio principal, están funcionando cada vez mejor los vinilos y en cambio no tanto los CD”.

La Orquestonga surgió como un grupo para que el público bailara, pero eso se puede complicar en medio de una pandemia. “La idea original era hacer de cuenta que éramos la orquesta contratada por un boliche de los años 50 y que nuestra misión era tener a la gente entretenida el tiempo que el boliche estuviera abierto, Y algo que nos encantó es que cuando empezamos a tocar en vivo lo lográbamos”, recuerda le pianista .”Ahora estamos apostando a tocar en vivo en dos shows presenciales en febrero, en los jardines del Auditorio de Belgrano, y no solo vamos a tocar nuestros temas sino también covers de Benny More y de Ketama, para que la gente se vea obligada a bailar con el barbijo puesto”.

De “Latineses” llama la atención que todos los temas tengan cierto toque humorístico. “La ironía está presente en todos los temas, empezando por el que abre el disco, “Kichirikichiki”, explica Micucci, “pero más allá de esta ironía, todo lo musical es en serio, así que si vamos con un ritmo de son cubano, es un son cubano de verdad, y si vamos a tocar una cumbia es una cumbia en serio, para eso somos músicos que tocamos desde hace mucho y nos conocemos bien entre todos. Y también tenemos algunas variantes, por ejemplo “La confusión” es un milongón uruguayo combinado con arreglos tipo Henry Mancini, que perfectamente podrían recordar a una serie de TV de los años ‘60”.

Micucci es un productor que ha trabajado con figuras tan diversas como Soledad, Luciano Pereyra, O’Coonor o Hermética. Sobre el final, le preguntamos sobre la evolución de su métier en la industria musical moderna. “A veces creo que nos estamos concentrando demasiado en lo técnico y olvidamos el contenido. Que uno está tocando demasiados botoncitos y ya no leemos poesía. Es como el cine, una película hoy está llena de lujos técnicos, pero no por eso es mejor que una buena película de antes. Yo fui productor de un grande como el Chango Nieto, y grabar con él era un placer. Entrábamos a la mañana a los estudios Ion, que acaban de cumplir 60 años, y a la noche ya estábamos tomando vino en un asado. Es que a veces el folklore es como una instantánea sonora de un momento determinado, lo que no pasa con todos los géneros”.

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