Cultura

Qué quiere decir 'Yo sólo sé que no sé nada' de Sócrates

Qué quiere decir 'Yo sólo sé que no sé nada' de Sócrates

Hay frases que atraviesan épocas, autores y contextos. Algunos ejemplos: “Aprende a vivir y sabrás morir” (Confucio); “Pienso, luego existo” (Descartes); “El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada” (Goethe); “Haz el amor y no la guerra” (Lennon) y la desopilante “Estos son mis principios y si no te gustan, tengo otros” (Groucho Marx).

Ahora las encontramos en internet, en sitios que reúnen cientos de ellas. Y siempre son útiles a la hora de encabezar un escrito o un artículo o, simplemente, para ponerla en nuestra red social de cabecera e inspirar a los demás.

Sin embargo, muchas veces, desconocemos su significado y poco sabemos de sus autores. Aquí hablaremos sobre una de las frases más famosas: qué quiere decir “Yo solo sé que no sé nada”.

En busca del saber, con humildad

Todas sus esculturas lo retratan como un pensador.

Todas sus esculturas lo retratan como un pensador.

Esta frase pertenece a Sócrates y resume su peculiar búsqueda del conocimiento. Según lo relatado por Platón (cabe aclarar que Sócrates no dejó obra escrita, aunque un ex presidente aseguró haber leído sus “obras completas”), todo comenzó cuando Querefonte fue al oráculo de Delfos para preguntar si existía alguien más sabio.

Por intercesión de la pitonisa, el dios Apolo le contestó que no. En efecto, nadie era más sabio que Sócrates en la Antigua Grecia.

Pero Sócrates, lejos de "creérsela", como diríamos ahora, aseguraba que no era el más sabio. Para probarlo, comenzó a interrogar a distintas figuras de Atenas que parecían "sabérselas todas". En una oportunidad, como relata la Apología de Sócrates, escrita por Platón, interrogó a un político.

“Este hombre, por una parte, cree que sabe algo, mientras que no sabe [nada]. Por otra parte, yo, que igualmente no sé [nada], tampoco creo [saber algo]”, dice Sócrates, según Platón. Como reducción, surgió la frase “solo sé que no sé nada”.

Ahora bien, ¿cuál es el significado de la afirmación? De alguna manera, resume el método socrático, contrario al practicado por los sofistas, como explica la profesora Elena Díaz de la Academia Sócrates, de España.

Escuela de Atenas, de Rafael Sanzio. Fresco del Museo Vaticano.

Escuela de Atenas, de Rafael Sanzio. Fresco del Museo Vaticano.

Mientras los sofistas alentaban a los alumnos a preguntar a los profesores, Sócrates hacía lo contrario. Interrogaba a sus alumnos hasta que ellos reconocían su propia ignorancia.

Algunos filósofos interpretan que, en la primera parte de su método (ironía), incluso, simulaba ser ignorante para formular sus preguntas reveladoras. El verdadero saber de Sócrates, entonces, es la ignorancia, convertida en una herramienta para cuestionar y volver a pensar cualquier concepto.

La segunda parte (mayéutica) consiste en llegar a una verdad universal. Porque el filósofo cuestionaba el relativismo de sus colegas sofistas. Por ejemplo, mientras ellos consideraban que la noción de justo podía variar de una ciudad a otra, Sócrates sostenía que debía ser un valor universal.

Quién dijo “Yo solo sé que no sé nada”

Sócrates nació en el año 469 a.C., en Atenas, hijo de un escultor, Sofronisco, y de Fenareta, una comadrona. De familia humilde, recibió la educación clásica de la época: literatura, música y gimnasia. De joven realizó algunas esculturas y luchó contra Esparta en la guerra del Peloponeso. Se casó con Jantipa, conocida por su mal genio, con la que tuvo tres hijos.

De baja estatura y vientre prominente (lo opuesto al bello Apolonio de Tiana), llevó una vida muy austera: casi siempre andaba con la misma ropa, iba descalzo y comía y bebía lo más barato. Alcibíades lo comparó con los seguidores ebrios y lascivos de Dionisio. Y Aristófanes lo ridiculizó en su obra de teatro Las nubes. Allí, Sócrates tiene una “tienda de ideas”, se aprovecha de la inseguridad de sus alumnos y discute sobre temas absurdos.

Sócrates (derecha) junto a Esquines en la obra de Sanzio

Sócrates (derecha) junto a Esquines en la obra de Sanzio

Finalmente, en el año 399 a.C., fue llevado ante el Tribunal de los Quinientos, acusado por Meleto, Anito y Licón. Lo acusaban de despreciar a los dioses de Atenas, de introducir nuevas deidades (basándose en el daemonion, la “voz interior” a la que Sócrates aludía con frecuencia) y de corromper la moral de los jóvenes.

La Apología de Platón (también la de Jenofonte) describe la defensa de Sócrates durante el juicio. En especial, su largo diálogo con Meleto a quien deja sin argumentos. Primero, el Tribunal lo condenó a muerte por escasa mayoría.

En esa instancia, Sócrates provocó a los jueces que, esta vez, con una abrumadora mayoría, confirmaron la sentencia. Incluso, pudo escapar, ayudado por sus amigos, pero aceptó cumplir con la ejecución y beber una copa de cicuta.

Con el tiempo, se convertiría, junto con su discípulo Platón y con Aristóteles, en uno de los filósofos más influyentes de la historia.