Cultura

Sobre el origen y el sentido de la escritura: 'El corazón del daño', de María Negroni

Sobre el origen y el sentido de la escritura: 'El corazón del daño', de María Negroni

“Mi madre: la ocupación más ferviente y más dañina de mi vida. Nunca amaré a nadie como a ella (…) Nunca sabré por qué mi vida no es mi vida sino un contrapunto de la suya, por qué nada de lo que hago le alcanza”, dice la narradora de esta joya literaria que es El corazón del daño, de María Negroni, un libro en el que la prosa se nutre de lo autobiográfico y encuentra su pulso en la poesía: cada palabra tiene peso.

Esta novela es a su vez testimonio, ensayo, pensamiento filosófico. También una reflexión honda sobre la infancia, el sentido último de la existencia y la extrañeza de la vida.

La escritura se revela como estrategia para la supervivencia, pero también duele: “No se incuba un libro así nomás”, dice la narradora, que recupera a su vez las expresiones de la madre, su voz.

Por momentos, esa madre encarna la hostilidad, el escándalo del desamor. Así siembra en la hija incredulidad y silencio: "El odio es un amor herido."

La madre no le tiene miedo a nada. La hija sí: a la madre. Y después, a casi todo: un blindaje, que paradójicamente, funda su libertad; entonces, nace la escritora.

¿Qué es escribir?“Saber o no saber. Saber y no saber”, se responde la autora, con un fraseo corto y certero que por momentos recuerda a M. Duras (Escribir), y tiene algo de la musicalidad y la profundidad de Clarice Lispector: un fraseo que aprende del silencio.

“El silencio es uno mismo demasiado”, pensó el brasileño João Guimarães Rosa.

Como la poesía, también reemplaza lo que no se sabe, “lo que no hay, por la alegría, acaso incongruente, de intentar nombrarlo.” “La escritura es un asunto grave”, dice Negroni.

¿La vivencia de la soledad es condición para la escritura? ¿La distancia de la experiencia feliz? ¿La rabia, incluso? “La literatura es una forma elegante del rencor”, leemos. Y también: “Escribo para no morir”.

"María Negroni revela, sin decirnos exactamente cómo, el amoroso accidente, la amorosa deficiencia de existir, su poético desajuste", supo observar Luis Chitarroni. 

Una escritura que se construye en base a miniaturas preciosistas, y se vuelve inmensa.

VA