Cultura

Tres poemas de Lawrence Ferlinghetti, el poeta beat que murió a los 101 años

Tres poemas de Lawrence Ferlinghetti, el poeta beat que murió a los 101 años

Lawrence Ferlinghetti nació en Nueva York en marzo de 2019 y murió este lunes "en su propia habitación'' sosteniendo la mano de su hijo y de la novia de su hijo "mientras daba su último respiro'', contó su familia. La causa de muerte fue una enfermedad pulmonar. Ferlinghetti había recibido la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19 la semana pasada, dijo su hijo el martes.

Tenía 101 años y había sido el poeta, editor y librero que ayudó a impulsar y perpetuar a la generación Beat en la década de 1950 y encarnó su espíritu curioso y rebelde hasta bastante entrado el siglo XXI.

"¿Soy la conciencia de una generación o simplemente un viejo quejándose y tratando de escapar a la conciencia materialista y avariciosa dominante de Estados Unidos?'', se preguntó en Little Boy', una novela escrita siguiendo su flujo de consciencia, publicada cerca de su 100 cumpleaños.

A través de la editorial de City Lights libros de Jack Kerouac, Allen Ginsberg, William S. Burroughs fueron publicados.

Recibió un premio honorario del Círculo Nacional de Críticos de Libros en 2000 y cinco años después una medalla del Premio Nacional del Libro por su "incansable trabajo a nombre de los poetas y de la comunidad literaria entera''.

"La cultura mercantil estadounidense podrá globalizar al mundo, pero no es la cultura dominante de nuestra civilización'', dijo Ferlinghetti al recibir el premio. "La verdadera cultura dominante está hecha no de petróleo, sino de literatos, editoriales, librerías, editores, bibliotecas, escritores y lectores, universidades y todas las instituciones que los apoyan''.


A medida que envejezco


percibo que la vida

tiene la cola en la boca

y otros poetas y otros pintores

ya no encarnan para mí

ningún tipo de competencia

El cielo es el desafío

el cielo

que aún debe ser descifrado

ese alto cielo

ante el que caen agobiados

los astrónomos

con sus grandes orejas electrónicas

ese cielo

que nos susurra constante

los secretos finales del universo

el mismo que respira

hacia adentro hacia afuera

como si fuera el interior de una boca

del cosmos

el mismo cielo

que es el borde de la tierra

y del mar también

el cielo

de voces múltiples y ningún dios

rodeando un océano de sonido

que devuelve ecos

como las olas

que estallan en el murallón

Poemas enteros

diccionarios completos

enrollándose

en la explosión de un trueno

Cada atardecer un cuadro instantáneo

cada nube un libro de sombras

a través de las que vuelan salvajes

las vocales de los pájaros

que llorarán repentinamente

Ese firmamento para el pescador

está despejado

a pesar de las nubes oscuras

Él lo observa

lo estima por lo que es:

el espejo del mar

a punto de precipitarse sobre él

en su bote de madera

al filo del horizonte oscuro

Nosotros lo imaginamos como un poeta

siempre cara a cara con la vieja realidad

donde los pájaros nunca vuelan

antes de la tormenta

No lo dudes

él sabe lo que caerá desde las alturas

antes de que amanezca

él es su propio vigía

en su embarcación

atento al sonido del universo

dando cuenta de las visiones

de la tierra de lo viviente

con su voz poderosa

Su lugar. La librería City Lights Bookstore, en San Francisco, California. Foto AFP

Su lugar. La librería City Lights Bookstore, en San Francisco, California. Foto AFP

Cristo se bajó (Fragmento)


Cristo se bajó

de Su Árbol desnudo

este año

y huyó adonde

no hubiera árboles de Navidad arrancados

con caramelos y estrellas frágiles.

Cristo se bajó

De Su árbol desnudo

Y huyó adonde

no hubiera árboles de Navidad dorados

ni árboles de Navidad plateados

ni árboles de Navidad de papel de estaño

ni árboles de Navidad de plástico rosado

ni árboles de Navidad de oro

ni árboles de Navidad negros

ni árboles de Navidad celestes

y rodeados de trencitos de lata

y tíos pesados y creídos

(....)

Estaban levantando la estatua

Estaban levantando la estatua

de San Francisco

en frente de la iglesia

de San Francisco

en la ciudad de San Francisco

en una pequeña callejuela

justo al salir de la Avenida

donde los pájaros no cantaban

y el sol salía justo a tiempo

con su atuendo de siempre

y comenzaba a iluminar

la estatua de San Francisco

donde los pájaros no cantaban

Y un montón de viejos italianos

andaba por allí

en la pequeña callejuela

justo al salir de la Avenida

observando a los hábiles obreros

que levantaban la estatua

con una cadena y una grúa

y otros instrumentos

Y un montón de jóvenes periodistas

vestidos con camisa

tomaban nota de las palabras

de un joven cura

que apuntalaba la estatua

con todo lo que decía

Y mientras tanto

mientras los pájaros no cantaban

ninguna Pasión de San Francisco

y mientras los mirones seguían mirando

a San Francisco

con sus brazos extendidos

hacia los pájaros que no estaban allí

una muy alta y muy desnuda

joven virgen

con una muy larga y muy lisa

melena

y llevando sólo un pequeñísimo

nido de pájaro

sobre una parte muy existencial de su cuerpo

pasaba a través de la gente

mientras tanto

y subía y bajaba los peldaños

frente a San Francisco

todo el tiempo cabizbaja

y cantando para adentro

PK


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