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Dayana Yastremska y 14 días de cuarentena estricta que serán en vano: no le levantarán la sanción por doping

Dayana Yastremska y 14 días de cuarentena estricta que serán en vano: no le levantarán la sanción por doping

Dayana Yastremska forma parte del grupo de 72 tenistas que están cumpliendo una cuarentena absoluta en Melbourne, tras arribar a esa ciudad en vuelos en los que se detectaron casos de coronavirus. Al igual que sus colegas en la misma situación, la ucraniana llegó a ese país para jugar el Abierto de Australia y tuvo la mala suerte de quedar confinada a su habitación, sin poder salir ni siquiera a entrenar. Y parece que está aguantando el estricto aislamiento en vano. Porque la número 29 del ranking mundial no consiguió que la ITF le levantara la sanción por doping que le había impuesto a principios de enero y se perdería el primer Grand Slam de la temporada.

La Federación Internacional de tenis anunció el 7 de enero que Yastremska había sido suspendida provisionalmente luego de dar positivo en un un control antidopaje realizado fuera de la competición el 24 de noviembre. Según el comunicado de la organización, en la muestra de la jugadora de 20 años se había detectado la presencia de un metabolito de mesterolona, un esteroide anabolizante usado principalmente en el tratamiento de niveles bajos de testosterona o para tratar la infertilidad masculina.

"Estoy asombrada y en estado de shock, especialmente porque dos semanas antes de esta prueba obtuve un resultado negativo en un test que me realizaron durante el WTA de Linz", escribió la ucraniana en ese momento en una carta que publicó en su cuenta de Twitter y en la que defendió su inocencia.

La ganadora de tres títulos WTA recurrió la sanción y decidió viajar a Australia con la esperanza de que la ITF diera lugar a su medida cautelar y levantara la suspensión. Su objetivo era disputar en tierras oceánicas uno de los WTA 500 que se jugarán en el Melbourne Park y luego la primera gran cita del 2021.

Como el resto de los jugadores de los circuitos profesionales tomó uno de los vuelos charter que la organización del Grand Slam contrató para trasladar a los tenistas y a sus acompañantes. Y llegó con la idea de cumplir las dos semanas de cuarentena exigida por las autoridades sanitarias del estado de Victoria, pero aprovechar al máximo las cinco horas de "libertad" que les prometieron para salir a entrenar.

Pero en el avión en el que viajó desde Abu Dhabi se detectó un positivo, el del canadiense Sylvain Bruneau, entrenador de Bianca Andreescu -una semana después de la llegada saltó además el de la española Paula Badosa-, y Yastremska quedó confinada a su habitación sin chances, por decisión del gobierno australiano.

Yastremska viajó a Melbourne en el vuelo desde Abu Dhabi en el que saltó un positivo por coronavirus. Foto REUTERS/Angelo Carconi

Yastremska viajó a Melbourne en el vuelo desde Abu Dhabi en el que saltó un positivo por coronavirus. Foto REUTERS/Angelo Carconi

El panorama para la ucraniana se complicó más este domingo. Porque la ITF informó en un breve comunicado que "su solicitud para levantar la suspensión provisional que se le impuso el 7 de enero de 2021 en virtud del Artículo 8.3.1 (c) del Programa Antidopaje de Tenis 2020 ha sido denegada por el Presidente del Tribunal Independiente convocado para escuchar su caso".

La jugadora de 20 años se quedará casi con seguridad afuera del Abierto de Australia y de los torneos previos. Es que aunque puede apelar la decisión de la ITF ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, los tiempos no serán suficientes para que se complete el proceso antes del comienzo del "grande" oceánico, previsto para dentro de dos semanas.

Yastremska tiene todavía por delante cinco días de confinamiento, ya que los 72 jugadores afectados recién podrán dejar sus habitaciones entre el viernes y el sábado próximos, siempre que den negativos en los test que les continúan haciendo. La ucraniana deberá cumplir entonces el resto de la cuarentena, necesaria pero muy dura, en especial para un atleta de alto rendimiento como ella, con la casi seguridad que al salir ni siquiera podrá cumplir el objetivo con el que viajó a Australia.