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La consistencia fue la clave en el triunfo de Diego Schwartzman ante Rafa Nadal

La consistencia fue la clave en el triunfo de Diego Schwartzman ante Rafa Nadal

La idea pergeñada por Juan Ignacio Chela fue clara y se la repitió a Diego Schwartzman antes de salir a la cancha central del Foro itálico: “Hay que intentar jugar cerca de la línea y usar el centro para no darle ángulo a sus tiros. Tenés que cargar por el revés y apretar por la derecha. Y mandar de entrada...”

Con ese plan de juego que comenzó a plasmar desde el quinto game del partido, el argentino empezó a construir un triunfo impactante sobre un polvo de ladrillo que, húmedo por la cálida noche romana, se transformó en un aliado perfecto para sus aspiraciones de derrotar al mejor jugador de canchas lentas de la historia -y a uno de los mejores de todos los tiempos- por primera vez en su carrera.

Claro que Schwartzman no contaba con un ítem inesperado...

Tanto él como el español son dos de los tenistas más consistentes del mundo. Esto significa que son pocos los errores que cometen en cada partido. Los puntos hay que ganárselos a los dos porque no regalan nada. Jamás. Y esta vez el porteño, que no traía buenas sensaciones tras un flojo rendimiento en la burbuja neoyorquina y que en sus dos presentaciones anteriores en Roma había dejado dudas en las victorias frente al australiano Millman y al polaco Hurkacz (a puro corazón levantó un partido muy complicado que perdía 4-2 en el tercer set), se encontró con un Nadal extrañamente humano en la cancha que mejor le sienta.

Diego Schwartzman, con el tapabocas. El argentino dio el golpe en el Masters 1000 de Roma. Foto: AP/(Alfredo Falcone.

Diego Schwartzman, con el tapabocas. El argentino dio el golpe en el Masters 1000 de Roma. Foto: AP/(Alfredo Falcone.

Los 30 errores no forzados que cometió el ex número 1 del mundo fueron una invitación demasiado atractiva para dar el golpe. Algunos fueron yerros increíbles con su drive, su mejor golpe con el que (casi) siempre ejerce un poder supremo sobre el adversario de turno. Tampoco tuvo winners y el saque, que no es su mejor arma, casi nunca le funcionó, Claro que Nadal siempre encuentra recursos cuando el servicio no le rinde y ahí fue donde Schwartzman le opuso un juego brillante y una lucidez táctica impecable.

Pudo ganarlo incluso de manera más contundente. Pero enfrente estuvo un jugador que ama la competencia y que jamás se dará por vencido. Entonces, entre los nervios propios y el amor propio de Nadal, el final se prolongó un rato más. Lo pudo ganar en el 5-4 y dejó pasar la chance. Tuvo la siguiente en el 6-5 y allí no perdonó para desatar toda su alegría compartida con su novia, la modelo Eugenia De Martino, su preparador físico Martiniano Orazi y el propio Chela.

Diego Schwartzman tuvo la consistencia que le faltó a Rafa Nadal y lo venció por primera vez en su vida. Foto: AP/Alfredo Falcone.

Diego Schwartzman tuvo la consistencia que le faltó a Rafa Nadal y lo venció por primera vez en su vida. Foto: AP/Alfredo Falcone.

Este domingo tendrá una dura prueba ante un Denis Shapovalov que está en alza, que tiene una pelota muy rápida y que, sobre todo, atraviesa un momento de una enorme confianza. Tiene tenis Schwartzman para llegar a su primera final en un Masters 1000 y para soñar con un Roland Garros bien intenso. Tiene tenis y posee, además, esa consistencia (algunos también le dicen solidez) que hacen de él uno de los jugadores más difíciles y molestos del circuito en canchas lentas.

Esa consistencia que este sábado no tuvo Nadal. Quizá porque se levantó en un mal día y porque en algún momento la larga inactividad le podía pasar la factura. Volvió a jugar en Roma tras el parate de la pandemia. Pero, tal vez, porque del otro lado de la red tuvo un adversario que lo conoce mucho y que una noche de sábado también se animó a bajarlo del poster de la pieza para desatar la emoción de una victoria que seguramente recordará por mucho tiempo.

JCH.