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Marcelo Gallardo: calentura, expulsión y 'payaso, payaso'

Marcelo Gallardo: calentura, expulsión y 'payaso, payaso'

El 0-2 contra Independiente fue un nuevo y duro cachetazo para River, que buscaba la recuperación ante el alicaído Rojo -y el ticket para la final de la Copa Diego Maradona que finalmente quedó en poder de Boca- para encarar con optimismo la segunda semifinal de la Copa Libertadores contra Palmeiras en procura de una remontada histórica luego del inesperado 0-3 de la ida.

Pero como sucedió el martes pasado en Libertadores de América por el torneo continental, al equipo de Marcelo Gallardo no le salió nada en la que fue su despedida del torneo de transición que nunca quiso jugar. Su equipo volvió a pagar caro los errores de sus individualidades -Franco Armani, otra vez, estuvo lejos de su mejor nivel-, sufrió dos goles en el primer tiempo y, si bien tuvo chances en el complemento para remontarlo, volvió a pecar por su baja efectividad.

Cerca del final, cuando faltaban menos de diez minutos y para completar el escenario de desconcierto, el Muñeco Gallardo vio la tarjeta roja. Sí, el cerebro del Millonario, el hombre que por momentos hizo pensar al hincha de River que no había imposibles, se tuvo que ir al vestuario antes de tiempo en el Florencio Sola.

Es que el DT reclamó airadamente una falta de Alexander Barboza a Luis Suárez. Se lo hizo saber al línea que estaba cerca. Y lo hizo, aparentemente, de manera poco amistosa.  Fue por eso que Diego Abal, el juez principal, tomó la decisión de expulsarlo. Tolerancia cero. 

Antes de abandonar el campo de juego, el DT no se guardó nada. "No ven un carajo", fue -según el periodista en campo de juego de la transmisión de TNT Sports- lo primero que dijo Gallardo.

Y, ya con las cámaras de frente, se leyó clarito un "payaso, payaso" de su boca. En llamas.

No le había salido una a River el martes pasado ante Palmeiras y tampoco anduvo con buena fortuna este sábado en la cancha de Banfield. Es por eso, más allá del fallo discutido, que Gallardo explotó y perdió la compostura.

Así las cosas, el Muñeco volvió a recibir una tarjeta roja en el fútbol local después de poco más de cuatro años. La última vez había sido en octubre de 2016  en un partido contra Atlético de Rafaela, cuando el árbitro Germán Delfino lo echó por una nimiedad: su equipo entró tarde al campo de juego tras el entretiempo. Era en aquellas épocas en las que había que respetar sí o sí lo 15 minutos de descanso.

Tendrá que recuperar rápido la calma el DT para planificar el milagro el martes próximo cuando visite al Palmeiras, en Brasil, por la revancha de la semifinales de la Copa Libertadores. La misión será transformar este enero de pesadillas en un enero de milagros.  

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