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Mariano Soso: el viaje loco para ver a Diego Maradona en Cuba, y el sueño de un reencuentro

Mariano Soso: el viaje loco para ver a Diego Maradona en Cuba, y el sueño de un reencuentro

Siete de octubre de 1993. El Coloso del Parque era el centro de todo el fútbol argentino y mundial: Diego Armando Maradona volvía a jugar al fútbol en su país con la camiseta de Newell's. Un amistoso con Emelec era la excusa. Uno de los tantos pibitos que había dentro del campo de juego para recibir al 10, que entró de la mano de Dalma y Gianinna, era Mariano Soso. Con 12 años, al fin podía tener de cerca al jugador que le regaló la primera imagen del fútbol de la que tenía noción: la Copa del Mundo del 86.

No estaba solo. Algunos amiguitos del club, fascinados como él, iban detrás de Diego, siguiendo cada uno de sus pasos. Uno de ellos era Sebastián Domínguez. Cuentan que entre ambos recogían los pedacitos de pasto que se desprendían de los tapones del pie zurdo de Maradona. Desde ese día, el pequeño Soso siguió todos los partidos del astro de Fiorito en la Lepra y alimentó aún más su amor maradoneano. Y se propuso llegar a conocerlo bien algún día...

Hoy, este rosarino de 39 años es el entrenador de San Lorenzo, equipo que este miércoles desde las 10 y con televisación de TNT Sports jugará el primer amistoso tras el extenso receso ante el Gimnasia de Maradona. Todavía no está confirmado que Diego se haga presente en el Nuevo Gasómetro. La intención de antemano es que el DT del Lobo pueda estar al frente del equipo en los encuentros de preparación aunque también tratan de preservarlo ante el contexto de pandemia.

Soso nunca apagó su fanatismo y admiración por Maradona. Y espera poder cruzarlo otra vez con la ilusión de que Pelusa se acuerde de él y del día en que se conocieron en Cuba.

Fue el propio técnico azulgrana quien, cuando estaba al mando de Defensa y Justicia, hizo pública la anécdota de todo lo que se movió en un momento de su vida para poder tener cara a cara a su ídolo.

Todo se remonta a los días en que Diego estaba en Cuba recuperándose de su adicción a las drogas. Un viaje de Berenice, la hermana de Soso, que fue a dar un curso de danza para el estado cubano, fue la mejor excusa. En ese entonces, Mariano era profe de las divisiones infantiles de Newell's y decidió acompañar a Berenice e intentar llegar al 10.

Una vez que puso sus pies en La Habana, Soso comenzó con su misión de encontrar a Diego. Lo primero que hizo fue ir a La Pradera, la exclusiva clínica all inclusive en la que el crack campeón del mundo estaba internado. Empezó a consultar a las personas del lugar. No quería que descubrieran sus verdaderas intenciones y por eso se hacía pasar por un turista curioso. Hasta que le fue imposible disimular sus deseos de ver a Maradona y los blanqueó. Pero él ya no se encontraba allí.

Ahí debió recalcular. Averiguó que Diego jugaba mucho al golf por esos días y dio con el campo en el cual el zurdo se pasaba horas dándole a la pelotita. Y se mandó. Debió tomarse un par de micros, ya que el lugar quedaba alejado del centro de La Habana.

Intentó explicarles a los de seguridad que era un hincha de Newell's que quería conocer a Maradona, y que había formado parte de los juveniles que lo recibieron cuando él hizo su estreno con la camiseta del club rosarino. No hubo caso. Y cuando parecía que todo estaba perdido, tres días más tarde, la historia llegó a oídos de Diego, que no dudó: pidió que lo dejaran pasar.

Soso y Maradona estuvieron toda la tarde charlando. Fue un día que guardará en su memoria para siempre. Pero si ese gesto de Diego lo sorprendió, más aún lo dejó sin palabras lo que ocurrió dos años después de ese momento.

Newell's invitó al Diez. ya de vuelta en Argentina, a un partido con Gimnasia La Plata. Soso se enteró y logró acceder al palco donde se ubicaba gracias a un dirigente. Pudo saludarlo, pero no hubo posibilidad en ese instante de nada más. De todos modos, no se alejó y permaneció cerca.

En el entretiempo, Maradona caminó hacia él y lo saludó de una forma mucho más cálida y efusiva. Se acordaba de aquella tarde en Cuba en la que un loco hincha leproso lo había ido a visitar mientras caminaba de hoyo en hoyo. Y hasta le preguntó cómo le iba en su trabajo en el fútbol infantil del club.

Cada vez que puede, el rosarino hace alguna referencia a Maradona en sus redes sociales, las cuales utiliza para comunicar cuestiones muy puntuales. Soso respira Maradona y si Diego se hace presente este miércoles en la Ciudad Deportiva de San Lorenzo, un simple amistoso se transformará en uno de los partidos más inolvidables su carrera como entrenador.

FK