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Un libro cuenta el padecer de Nadia Comaneci en su formación como atleta: Violencia, abusos y espionaje

Un libro cuenta el padecer de Nadia Comaneci en su formación como atleta: Violencia, abusos y espionaje

Nadia Comaneci se convirtió en un ícono del deporte mundial desde que con apenas 15 años consiguió la máxima clasificación en los Juegos Olímpicos de Montreal de 1976 y obtuvo cinco medallas para Rumania, tres de ellas de oro y de manera individual. Fue la niña prodigio de la gimnasia. Para colmo su nombre deriva de esperanza, nada menos que lo que quiso generar en el pueblo el dictador Nicolae Ceausescu, quien gobernó a los rumanos entre 1967 y 1989.

Los servicios de inteligencia de la policía rumana, conocida como la Securitate, fueron utilizados como instrumento para investigar a millones de rumanos. El historiador Stejarel Olaru, publicó "Nadia si Securitatea" (Nadia y la Securitate) y sacó a la luz todo el terror que vivió Comaneci durante su formación como deportista de élite.

El libro es el producto de una extensa y dolorosa investigación de informes desclasificados. En los mismos se escondían conversaciones y documentos de la relación de "Corina" el nombre clave que recibió Comaneci con Bela Karolyi, su entrenador.

"Las chicas eran golpeadas tan fuerte que sufrían hemorragias nasales", fue una de las acusaciones que presentaban los informes. Comaneci y sus compañeras sufrían todo tipo de violencia, un médico del equipo rumano aseguró que el entrenador las trataba como "vacas" o "idiotas". "Por naturaleza, nunca estoy satisfecho, nunca es suficiente. Nunca. Mis gimnastas son las que están mejor preparadas en el mundo. Ellas ganan. Es lo único que cuenta". De esa manera se defendía Karolyi.

El 10. Nadia Comaneci consiguió el puntaje perfecto pero atrás de ella hubo una historia de terror. Foto: Archivo Clarín.

El 10. Nadia Comaneci consiguió el puntaje perfecto pero atrás de ella hubo una historia de terror. Foto: Archivo Clarín.

Las denuncias de maltrato fueron miles hacia Bela por parte de rumanas y estadounidenses. Nadia nunca habló de lo que pasaba puertas adentro. En una entrevista en 1977, reconoció ser "insultada y golpeada por subir 300 gramos en su peso". "Pasaron demasiados cosas, no puedo más", declaró la estrella de los JJOO, seis meses después de lograr el 10 perfecto.

En el diario personal de la gimnasta, que logró consultar uno de los espías, describía los golpes sufridos en cada equivocación, que entrenaban hasta la extenuación y que apenas eran observadas por médicos.

El dictador Nicolae Ceausescu la calificó como "heroína del trabajo socialista", pero Nadia se sintió presa en su propio país hasta que en 1984 logró escaparse y pedir asilo en Estados Unidos. El 20 de diciembre de ese año, dos días antes de la caída del Ceausescu, es el último informe. "Lejos de haber sido una privilegiada, como se la solía presentar en esa época, Nadia fue una víctima del régimen", afirmó Olaru.