Economía

La inesperada muerte de la periodista Verónica Frittaoni conmovió a la redacción de Clarín

La inesperada muerte de la periodista Verónica Frittaoni conmovió a la redacción de Clarín

Por su personalidad parece que eligió el día para partir y lo hizo en la despedida del 2020, que fue un año nefasto para todo el mundo. Por su manera de ser, no quería empañar el incipiente 2021. La periodista Verónica Frittaoni, que integraba la redacción de Clarín, murió el jueves 31 por la tarde, en el Hospital Fleming, luego de batallar casi medio año contra un cáncer de colon.

Egresada de TEA, Verónica, que el 12 de enero hubiera cumplido 43 años, arrancó primero como pasante de Clarín y luego llegó al diario Muy en su apertura en 2011, donde empezó a escribir sobre información general y actualidad en el Conurbano, aunque hábil y dispuesta mostró rápidamente su oficio tipeando sobre temas de familia, salud, belleza y estética.

"Siempre gaucha, estaba al pie del cañón, nunca te dejaba a gamba, un placer trabajar con ella y compartir cosas de nuestras vidas, porque era una compañera con la que podías intercambiar lo que fuera", confiesa golpeada Tamara, quien compartió varios años en la redacción de la calle Ituzaingó.

Al poco tiempo de haber ingresado nació una relación con su por entonces compañero Pablo Maradei. "Hacíamos fuerza para que esa historia prosperara, a todos nos gustaba porque fuimos testigos de esa evolución", cuenta otra colega de Muy. "Era la pareja oficial de nuestro diario", celebra... Y no se equivocaron, porque ese vínculo creció y con el tiempo llegaron Olivia (7) y Felipe (2).

"Una persona increíble, una mujer fuerte y decidida era Vero, .sabía lo que quería y lo dejaba en claro en cada paso que daba", describe angustiada su compañera Eugenia, con quien estudió en TEA, ingresó a Clarín, ambas como pasantes, y festejaron el desembarco en Muy. "Vivimos un montón de emociones juntas, recuerdo cuando quedó embaraza de Olivia, en el diario lo vivimos como todo un acontecimiento. Era la primera bebé del equipo y de dos compañerazos".

"Compañeraza -remarcan-, laburadora, expeditiva para sacar a flote las notas que salían sin previo aviso y de un gran compromiso a todo nivel. Vero era un mujer que no le daba lo mismo una cosa u otra, si algo no le cerraba lo hacía saber con respeto y frontalidad. Y además era una madraza... Contaba que Oli la dejaba dormir pero Felipito era un pequeño demonio, pero siempre con orgullo y generosidad", la recuerda Nora, vecina de escritorio.

Colegas que la conocían, de antes y de ahora, consternados por el shock de la partida inesperada, coinciden en "la actitud de Verónica para con el laburo y con la cuestión humana. Era de las que te preguntaba cómo estás y te escuchaba, le importaba lo que decías, no ponía la oreja simplemente. Sensible, ofrecía el hombro cuando había que ponerlo. Ella y Pablo, su marido, eran hacedores de gestos hermosos", desliza Daniel.

A mediados de 2020 Verónica empezó a sentir fuertes dolores cervicales que supusieron que tenían que ver "con lo postural". Pero no. La familia pensó que podía tratarse de algún síntoma relacionado al Covid. Tampoco.

El 17 de julio, luego de una videocolonoscopía, se determinó que se trataba de un tumor . Le siguieron dos tratamientos de quimioteraía que no resultaron de la manera esperada, hubo complicaciones y la enfermedad fue avanzando.

Después de una dura internación de dos semanas, en el Instituto Alexander Fleming, el lunes 28 de diciembre los médicos le dijeron a su familia que ya no había nada que hacer y que sedarían a Verónica.

"Yo confié en el milagro hasta el final, pero cuando entendí que se estaba yendo decidí llevarle la música que fue parte de nuestras vidas", cuenta Pablo, su marido, con enorme dolor pero con una entereza y serenidad envolventes. "Le hice escuchar la canción Icaro, que fue la que acompañó el nacimiento de Olivia, luego 'Mariposa Teknicolor', de Fito Páez, que teloneó el primer año de Felipe y 'Sueños'. de Diego Torres. Después de mucho tiempo, mucho, abrió los ojos grandes y derramó una lágrima de impotencia, de bronca por no poder abrazarme".

De marcado perfil bajo, Verónica nunca quiso divulgar la enfermedad y acompañada por su compañero de fierro, también por Graciela, su mamá que no puede concebir el prematuro adiós de su única hija, de Olivia, que pudo compartir una hora pegadita a la cama de su madre y Felipe, que enojado no podía entender por qué no lo dejaban subirse y abrazarla. "Se fue una mujer extraordinaria, noble y que estaba en todos los detalles", resume Pablo.