Economía

Lo que se dice en las mesas

Lo que se dice en las mesas

Los números fiscales e inflacionarios dominan los debates y los cruces de información. Ni que hablar del tipo de cambio oficial, pero al fin y al cabo es la caja de resonancia de otras cuestiones. Mientras observan el “correctivo” a Eco por el rulito con los bonos del BCRA y ANSES, inversores y analistas centran la atención en tres temas: cómo evolucionen las discusiones sobre un posible plan de estabilización con el FMI, el proceso de reestructuración de la deuda de YPF en curso (que al parecer seguirá en manos de Lawrence de Arabia Nielsen), y las encuestas electorales para las elecciones primarias (PASO) de agosto. Estos son los temas que monitorearán desde Wall Street y el DC. Sobre el FMI se esperan muchas idas y vueltas, porque el tema fiscal exige decisiones políticas difíciles. Al respecto en un cónclave virtual de economistas de bancos de inversión internacionales concluyeron, mirando el 2020, que el deterioro de más de 6% del PIB en el déficit fiscal provino de un aumento del gasto primario de 6% del PIB, de los cuales 4% proviene del gasto social y 1% de subsidios económicos. El problema es que la mayor parte del déficit se ha cubierto con la emisión de dinero, con las obvias consecuencias sobre la brecha cambiaria y las expectativas de inflación. Ahora bien, de cara al futuro, anticipan que las cuentas fiscales se mantendrán bajo presión, aunque menor a la del 2020. La meta oficial de un déficit primario de 4,5% del PIB este año parece alcanzable a la luz de la dinámica de la aceleración inflacionaria y la recuperación cíclica del PIB. Pero consideran que el desafío de Argentina es mucho más profundo dado el limitado acceso al mercado y la necesidad de esfuerzos significativos de consolidación fiscal para asegurar una menor monetización del déficit y asegurar una trayectoria de deuda sostenible en los próximos años. Para ellos, un eventual acuerdo con el FMI también es clave para la sustentabilidad fiscal futura, pero se requiere un compromiso más fuerte con esta estrategia.

Y llegó lo que muchos estaban esperando, la visión de Morgan Stanley sobre las acciones argentinas. Un analista local lo resumió así: siguen infraponderados en los papeles argentinos por los desequilibrios macroeconómicos, las distorsiones de las políticas micro a nivel de la industria y el escaso progreso en un plan de estabilización macro con el FMI. Todo esto limita la suba de las acciones. Las PASO podrían ser un catalizador importante. Solo les gustan las acciones con exposición regional como Mercado Libre y Globant (la mayoría de sus ingresos se generan en el extranjero). Dicen que buscarán un mejor punto de entrada desde una perspectiva de valoración durante los próximos 6 meses si ven progreso en el plan de estabilización macro y si las perspectivas para las PASO sugieren la posibilidad de un cambio de política macro. Ven que el momento para un acuerdo con el FMI en el segundo trimestre parece ajustado. Los precios históricamente altos de los granos aumentan la capacidad del Gobierno para salir adelante y es más probable que ocurra solo en el segundo semestre posiblemente después de las PASO (fueron un importante punto de inflexión para las acciones argentinas en 2013, y podría volver a serlo en 2021). Por ahora creen que hay más valor en los bonos argentinos que en las acciones.

Parece haber sonado al unísono la canción de Alberto Cortez “Cuando un amigo de va” para Trump y para un multimillonario y viejo conocido de estas pampas, don Paul Singer. Donald se marchó finalmente del DC y el CEO del renombrado hedge fund Elliott Management se va de Hong Kong. Se trata de la primera fuga de la isla de un importante operador financiero tras la avanzada china en 2019. Elliott que venía operando hacía 15 años en Hong Kong decidió cerrar todas sus operaciones allí, seis meses después de la anexión china, y trasladará todo su personal a sus oficinas en Londres y Tokio, que se convertirán en su única base en Asia. Pero según comentan en las mesas asiáticas Elliott es solo el primero ya que otros fondos están preparando la diáspora bajo el argumento que el entorno empresarial en Hong Kong se está volviendo cada vez más impredecible. Desde la óptica occidental esto siembra dudas sobre el futuro de Hong Kong como centro financiero mundial favoreciendo el éxodo de capitales y talentos a Singapur y Tokio.

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