Economía

Volvieron los vuelos en Ezeiza y reaparecieron los aprietes de taxistas

Volvieron los vuelos en Ezeiza y reaparecieron los aprietes de taxistas

La "mafia de los taxis" en los aeropuertos o terminales es historia conocida. Con el cierre de las fronteras y la inmensa reducción de vuelos en Ezeiza, el amedrentamiento a conductores de aplicaciones como Uber o Cabify había desaparecido. Sin embargo, desde que se reactivó la actividad, se registraron nuevos aprietes.

El miércoles por la tarde, un conductor de Cabify registró con su celular cómo un grupo de taxistas se le acerca mientras esperaba el arribo de un pasajero y comienzan a preguntarle quién es, dónde trabaja y qué hace ahí.

"¿De dónde sos? Dale filma tranquilo decí que sos de Cabify", le dice un hombre de barba en una actitud patotera y éste responde: "Venís acá a apretarme, llamá a la policía, no pueden venir a apretarme, no son dueños de la parada".

Incluso, uno de los taxistas le quitó el celular al conductor de Cabify con el objetivo de borrar las imágenes, pero no pudo hacer y se lo devolvió.

Desde hace más de un año, los pasajeros que toman taxis​ en el Aeroparque Jorge Newbery piden su viaje de regreso a casa a través de terminales automáticas -también llamadas tótems- que entregan tickets con una tarifa prefijada, en función del destino final.

Antes, a finales de 2017, se estrenó un sistema de control de ingreso de taxis mediante una barrera electrónica. ¿El objetivo? Lograr una mayor transparencia en un servicio cuestionado. El principal resultado fue que hay mucha más rotación de taxis y que la gente no se lleva sorpresas a la hora de pagar, porque el taxista no enciende el reloj ni puede cobrar más de lo que señala el ticket.

Un grupo de taxistas apretó a un chofer de Cabify que estaba recogiendo a un pasajero en Ezeiza.

Un grupo de taxistas apretó a un chofer de Cabify que estaba recogiendo a un pasajero en Ezeiza.

Desde el sindicato entienden que la experiencia de Aeroparque es positiva, pero aún no fue trasladada a Ezeiza, donde históricamente hubo un flujo más grande de pasajeros y donde existe el mismo problema que se registraba en Jorge Newbery: abuso en las tarifas, poca transparencia y paradas monopolizadas por un grupo de taxistas.

En su origen, el sistema iba a extenderse allí, a la terminal de Retiro y la de cruceros, en el Puerto de Buenos Aires. Pero quedó anclado a Aeroparque.

Quienes eligen trabajar para las aplicaciones se enfrentan además a los "caza Uber", son choferes autoconvocados que se organizan a través de las redes sociales. Persiguen a los autos que supuestamente trabajan para la app de viajes, y los pintan y dañan.

En la terminal de micros de Retiro, otra zona caliente donde los conductores de aplicaciones intentan pasar desapercibidos para no ser captados por los taxistas que están inmóviles en las salidas de las plataformas para poder tomar la mayor cantidad de viajes posibles, la Policía Federal realizó un operativo en septiembre de 2019 en el que detuvo a cuatro personas, entre ellas "dos miembros del sindicato", y secuestró a "más de 50 taxis, cuyos choferes quedaron afectados en la causa".

La "mafia de Retiro" tenía autos con los relojes adulterados, entregaban billetes falsos a los pasajeros y se registró el cobro de coimas a quienes quisieran trabajar dentro de la terminal.

En febrero de 2019, hubo nueve detenidos por asociación ilícita y extorsión al desbaratar una banda que operaba en el aeropuerto de Ezeiza. Se secuestraron armas y dinero en efectivo. Como en Retiro, sólo dejaban trabajar a los choferes que pagaban un canon.

JPE

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