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El gigante Tesla desafía a Trump en su promesa de desconectar las economías de EE.UU. y China

El gigante Tesla desafía a Trump en su promesa de desconectar las economías de EE.UU. y China

Nueva York - En un hecho que pone en cuestión la promesa de Donald Trump de “desconectar” las economías de Estados Unidos y China, lanzada en el marco de la campaña para las elecciones del 3 de noviembre, el fabricante de vehículos eléctricos Tesla, uno de los emblemas del sector tecnológico del primero de esos países, demandó judicialmente al Gobierno para que cesen los aranceles excedentes a piezas importadas desde el gigante asiático.

En una querella presentada ante el Tribunal Internacional de Comercio de Nueva York, Tesla, del multimillonario Elon Musk, afirma que esos aranceles sobre una lista de productos en el marco de la guerra comercial entre Washington y Pekín son “ilegales”.

El fabricante cuestiona en ese documento de 17 páginas, presentado el lunes pero conocido ayer, las medidas impuestas por el representante estadounidense de Comercio, Robert Lighthizer.

La compañía considera que los aranceles adicionales de 25 por ciento impuestos por el gobierno de Trump sobre numerosas piezas importadas por Tesla, como las pantallas utilizadas en sus autos eléctricos, son “arbitrarios, caprichosos y un abuso de poder”.

El grupo pide su “anulación” y reclama ser “compensado con intereses” por haber pagado los aranceles.

Los aranceles punitivos impuestos por Washington a productos provenientes de China son abonados por los importadores en Estados Unidos y reducen las compras al país asiático y con ello el colosal déficit comercial que la mayor potencia mundial tiene con China. Eso forma parte de las promesas del republicano, que buscará la reelección ante el demócrata Joseph Biden, de revertir la deslocalización de la producción y el empleo poniendo a “Estados Unidos primero”.

A pesar de un primer acuerdo comercial entre Washington y Pekín a fines del año pasado, los aranceles adicionales del 25% siguen vigentes sobre unos 250.000 millones de dólares en mercancías de origen chino.

Estados Unidos busca con estos impuestos aduaneros reducir su déficit comercial con China pero también presionar para que Pekín reforme sus prácticas comerciales, que Washington considera “desleales”, en particular en materia de transferencia de tecnología.

La tendencia va en línea con el anuncio del jefe de la Casa Blanca de mediados de año, tendiente a producir un “desacople” progresivo entre ambas economías, posibilidad reñida con la interdependencia que genera la globalización en las cadenas productivas de valor.

“EE.UU. ciertamente mantiene una opción política, bajo varias condiciones, de un desacople completo respecto a China”, dijo el mandatario en junio en su cuenta de Trump.

Desautorizó así dichos previos del representante Lighthizer en la Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, en los que había descartado una posible disociación de ambas economías.

De acuerdo con la agencia Bloomberg, un eventual desacople afectaría mayormente a China a través de una menor transferencia de tecnología y de una mermada productividad, de modo que su potencial de crecimiento podría reducirse a un 3,5% hacia 2030, un punto porcentual por debajo de las proyecciones actuales.

Según cálculos de los economistas Tom Orlik y Bjorn van Roye, el potencial de crecimiento estadounidense caería hacia ese año del 1,6% previsto a 1,4%.

Ante ese escenario, analistas advierten que el Gobierno de Xi Jinping prepara planes para ganar autosuficiencia en materia tecnológica.

La disputa entre las potencia consolidada y la emergente acaba de entregar un capítulo de alta intensidad en torno a la suerte de la red social de moda, la china TikTok. Ante la denuncia de Trump de que la compañía transfiere datos personales de sus 100 millones de usuarios estadounidenses al régimen comunista, amenazó con prohibirla en Estados Unidos.

Eso forzó a su compañía controlante, ByteDance, a aceptar la venta de las operaciones norteamericanas a las estadounidenses Oracle y Walmart. Con todo, el presidente advirtió que si estas no gozan de la mayoría accionaria y pueden asegurar el control de los datos personales, podría bloquear ese entendimiento.

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