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Braguetas abiertas en la Magistratura

Braguetas abiertas en la Magistratura

Algo está claro: Mariano Recalde puede ser muchas cosas pero lo suyo no es la poesía y menos, la poesía romántica. “Vienen acá a hablar de moral con la bragueta abierta”, dijo en el Consejo de la Magistratura cuando se debatía el apriete de la ANSeS a unos 200 jueces y fiscales para que se jubilen.

El senador de La Cámpora cree que el insulto es una muestra de carácter. Se metió en la discusión haciendo alarde de estar más allá de la moralidad de los que se le oponen. La moral depende hacia qué lado se quiera mirar. El que en la chicana tenía la bragueta abierta era el consejero macrista Tonelli, a quien Recalde le pasó la factura por la destitución de Freiler, un juez con una enorme fortuna que no pudo justificar.

Hasta ahora, en el Consejo había un cierto cuidado del lenguaje sin que por eso las chicanas quedaran afuera. Corresponde al ámbito: trata con jueces, es el gobierno del Poder Judicial que sanciona y debe garantizar la independencia de los jueces. Seis a seis estaban los tantos sobre la repentina intromisión de la ANSeS en los asuntos jubilatorios de los magistrados.

Como siempre, Molea, Lugones, Pilatti Vergara, Siley, Ustarroz (hermano de Wado de Pedro) y Recalde estaban del lado del Gobierno. Y también como casi siempre, Recondo, Culotta, Giacoppo, Marías, Matterson y Tonelli del otro lado. Camaño, la consejera del lavagnismo, jugó de nuevo a ser Corea del Centro y como siempre terminó votando con el oficialismo.

El kirchnerismo no tiene vocación por las jubilaciones justas, sino sencillamente por sacarse de encima jueces y fiscales molestos. Los jueces tienen un régimen especial para jubilarse y ese mismo régimen fija las condiciones para acceder a la jubilación especial. Hace un año, el régimen cambió. En el viejo régimen, podían hacer el trámite jubilatorio y seguir en el cargo. Ahora no: si inician los papeles, deben renunciar.

El nuevo régimen protege los derechos que jueces y fiscales adquirieron al completar el trámite con el viejo régimen. ¿Cuál es entonces la discusión? Que el Gobierno quiere que esos jueces y fiscales se vayan ahora a su casa. Y si siguen trabajando, los amenaza con archivarles la jubilación.

La oposición reclama a la ANSeS que anule las intimaciones. El kirchnerismo defiende la resolución de la ANSeS. Al principio, Camaño se ubicó en el medio. Luego giró 180 grados y desempató a favor del Gobierno. El año pasado, su desempate le había permitido a Cristina conseguir los traslados de los camaristas Bruglia y Bertuzzi, que la procesaron por los Cuadernos de las Coimas y del juez Castelli, que debe juzgarla por esa causa, que retrata la red de sobornos que montó el kirchnerismo en la obra pública.

Algunos de los jueces y fiscales a los que Cristina quiere jubilar de prepo manejan causas clave que la comprometen. En paralelo, busca correr también a Casal, el jefe interino de los fiscales. Y todo necesita hacerlo rápido porque el tiempo apremia y lleva más de un año en el Gobierno.

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