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La más feroz batalla de la II Guerra Mundial: 900 soldados devorados por cocodrilos gigantes

La más feroz batalla de la II Guerra Mundial: 900 soldados devorados por cocodrilos gigantes

El 19 de febrero de 1945 es una de las fechas que quedaron grabadas de la Segunda Guerra Mundial. Ese día se desarrolló la batalla en la isla de Ramree, Birmania. Pero hay que retroceder 4 años en el tiempo para buscar los orígenes de esta historia.

El 8 de diciembre de 1941 los japoneses comenzaron un ataque masivo sobre la joya de Inglaterra en Asia: Singapur. Era una fortaleza. Primero porque entre armamento y los 80.000 soldados allí apostados era prácticamente inexpugnable. A eso había que sumar la selva y los pantanos que la rodeaban.

Pero los ingleses no contaron con algo. Al frente de las tropas japonesas iba el brillante general Tomozuki Yamashita, "el Tigre de Malasia". El general, con una brillante estrategia que consistió en atacar por detrás la fortaleza, la sometió en 7 días. El propio Winston Churchill, al enterarse, dijo: "es el peor desastre militar en la historia británica".

El manglar de Ramree donde viven los cocodrilos.

El manglar de Ramree donde viven los cocodrilos.

De allí a 1944 no quedó un solo soldado inglés en la región, pero en 1945 las cosas cambiaron y a principios de año, el ejército británico lanzó  un enorme ataque para recuperar la región, comenzando con dos objetivos en Birmania: las islas de Ramree y Cheduba.

Primero comenzó un bombardeo masivo y el 21 de enero llegó la "Operación Matador", el desembarco en Ramree para capturar dos puntos estratégicos: el puerto de Kyaukpyu y su aeródromo.

Los japoneses lucharon con un enorme heroísmo a pesar de la desventaja en armamento y hombres. Y decidieron internarse en la selva y comenzar una guerra de guerrillas.

Un batallón japonés, integrado por 1.000 hombres, fue rodeado e intimidado a rendirse. Decidieron entrar a un manglar que tenía una extensión de 16 kilómetros.

Un batallón japonés, integrado por 1.000 hombres, fue rodeado e intimidado a rendirse. Decidieron entrar a un manglar que tenía una extensión de 16 kilómetros.

Un batallón japonés, integrado por 1.000 hombres, fue rodeado e intimidado a rendirse. Esa palabra no existía para el honor de los japoneses que esperaron que las sombras de la noche cayeran y entraron a un manglar que tenía una extensión de 16 kilómetros. El objetivo era unirse al grueso de las tropas niponas.

Era el 7 de febrero. Y fue un terrible error tomar aquella decisión.

El lugar era un infierno. Animales mortales como serpientes venenosas, escorpiones y mosquitos que transmitían la malaria. El barro que les llegaba arriba de la cintura a los soldados que avanzaban con gran dificultad. Para colmo no tenían agua. Y todavía faltaba lo peor.

Aparecieron los terribles "Crocodylus porosus", los cocodrilos de agua salada que medían 7 metros de largo y pesaban 1.500 kilos.

Los terribles "Crocodylus porosus", los cocodrilos de agua salada que medían 7 metros de largo y pesaban 1.500 kilos.

Los terribles "Crocodylus porosus", los cocodrilos de agua salada que medían 7 metros de largo y pesaban 1.500 kilos.

Siete días de marcha habían diezmado las fuerzas de los japoneses. Lo terrible sucedió cuando caía el sol el 19 de febrero. Los soldados ingleses empezaron a escuchar gritos espeluznantes que provenían del pantano.

Entre disparos, alaridos y las fauces de los cocodrilos triturando los cuerpos humanos, los sonidos eran una mezcla de horror y muerte.

El ejército inglés solo esperó a la salida de pantano con sus armas listas. ¿Para matar cocodrilos? No. Para abatir a todo japonés que saliera con vida de ese infierno.

Las cascadas de Ramree. Cerca de allí se produjo la matanza (Tripadvisor).

Las cascadas de Ramree. Cerca de allí se produjo la matanza (Tripadvisor).

Un soldado japonés salió y los ingleses le salvaron la vida porque el hombre les habló en su idioma. Era un médico que había hecho estudios en Inglaterra y Estados Unidos. Contó lo que estaba sucediendo dentro de ese pantano y erizó la piel de todos.

Le pidieron que ordenara a sus compañeros rendirse. El médico lo hizo. Pero nadie salió de aquel lugar. Ya no había nadie con vida.

Los japoneses lucharon con un enorme heroísmo a pesar de la desventaja en armamento y hombres.

Los japoneses lucharon con un enorme heroísmo a pesar de la desventaja en armamento y hombres.

La matanza fue confirmada por la "Burma Star Association" (formada por antiguos combatientes presentes en aquella operación). También por el Libro Guinness de los Récords, que encuadra la masacre de Ramree como la mayor matanza de la historia realizada por animales.

En los últimos años nuevas investigaciones han redimensionado el número de muertos pero no dudan de la matanza.

Soldados aliados observan cuerpos de soldados japoneses atacados por los cocodrilos.

Soldados aliados observan cuerpos de soldados japoneses atacados por los cocodrilos.

Un investigador se trasladó en el 2000 a Ramree y entrevistó a soldados supervivientes de entre 73 y 86 años que estuvieron en la zona aquel 19 de febrero de 1945. Todos dijeron lo mismo: "los cocodrilos devoraron a muchos hombres, pero también muchos murieron de hambre, sed y disentería".

A más de 75 años de aquella batalla, la historia se viste por partes iguales de realidad y leyenda.

Y así seguirá por siempre.

GML