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Las milongas estrenarán nuevos códigos para que se pueda bailar a pesar de la pandemia

Las milongas estrenarán nuevos códigos para que se pueda bailar a pesar de la pandemia

Los códigos de la milonga se actualizan para hacerle frente al coronavirus. En la pista, el silencio y la ordenada circulación en sentido contrario a las agujas del reloj se revalorizan. Y contar con una pareja única de baile o ser convivientes se convierte en la clave para poder ir a bailar tango. Estas son algunas de las reglas que establece el protocolo aprobado por la Nación para el paulatino regreso de las milongas, prácticas de tango y clases de tango en espacios abiertos y cerrados.

El protocolo fue elaborado por la Secretaría de Desarrollo Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación y la Superintendencia de Riesgos de Trabajo en conjunto con las organizaciones del sector.

Los organizadores de milongas y de prácticas y clases de tango deberán establecer turnos según el límite de público permitido. El aforo autorizado será del 50% de la capacidad total habilitada. Los asistentes deberán inscribirse previamente. Cada turno durará hasta dos horas, con 30 minutos de separación entre cada uno para higienizar y ventilar el local.

Hasta ahora, las milongas se venían haciendo por Zoom. Como MayDay Milonga. Pero muy pronto los convivientes o las parejas de baile sistemáticas podrán volver a la verdadera pista.

Hasta ahora, las milongas se venían haciendo por Zoom. Como MayDay Milonga. Pero muy pronto los convivientes o las parejas de baile sistemáticas podrán volver a la verdadera pista.

El salvoconducto que permitirá participar en milongas y clases de tango será una declaración jurada de salud, que habrá que completar consignando no presentar síntomas vinculados al Covid-19.

Sólo podrán concurrir parejas de convivientes o de tango que bailen juntas sistemáticamente. Y no se podrán realizar cambios de pareja. Esto tendrá un impacto en algunos clásicos del ritual milonguero, como ese gesto que se hace para invitar a bailar a una persona a quien no se conoce.

En las jurisdicciones que lo autoricen, sí se podrán conformar "burbujas sociales" o grupos de personas que bailen siempre juntas. Podrán tener hasta seis integrantes, que podrán compartir un mismo espacio. Entre ellos sí se podrá hacer intercambio de parejas, previa desinfección de manos con alcohol en gel y siempre usando máscara facial. Esas burbujas también podrán sentarse a la misma mesa o en butacas contiguas, si se trata de un espectáculo.

En el lugar todos deberán cambiarse los zapatos de calle y ponerse los de baile. Tanto los organizadores como los bailarines o asistentes deberán utilizar tapabocas, que no podrán quitarse en ningún momento. En la categoría de Tango Escenario, además, deberán tener puesta una máscara facial.

Antes de ingresar habrá que cambiarse los zapatos de calle y ponerse los de baile. Foto Martín Bonetto

Antes de ingresar habrá que cambiarse los zapatos de calle y ponerse los de baile. Foto Martín Bonetto

Las personas - y también las burbujas sociales- deberán guardar una distancia entre sí de 1,5 metro al aire libre y de 2 metros en espacios cerrados. Sólo podrán acercarse en el momento del baile.

El silencio que caracteriza al baile de tango ahora será indispensable. La recomendación es que los participantes no hablen mientras están bailando. Tampoco se podrá hablar con otros bailarines desplazándose por la pista.

Las mesas y sillas deberán ubicarse a dos metros entre ellas y con respecto a la pista o escenario. A esa misma distancia deberá estar el espacio donde espera la gente que no está bailando.

El protocolo subiere demarcar con círculos en la pista de baile los espacios correspondientes a cada pareja, para garantizar que se cumpla la distancia de seguridad.

La milonga Gricel, antes de que llegara el Covid. Foto Martín Bonetto

La milonga Gricel, antes de que llegara el Covid. Foto Martín Bonetto

De acuerdo a los códigos de la milonga, al bailar las parejas deben desplazarse en sentido contrario al de las agujas del reloj. Esa regla tendrá que cumplirse a rajatabla. Y sólo se podrá avanzar al próximo círculo cuando se encuentre totalmente vacío. Para eso, habrá un círculo de más, para que siempre haya uno libre adonde moverse.

Esos círculos también serán clave a la hora de acceder a la pista o dejarla. Una pareja sólo podrá ingresar cuando esté vacío el círculo más cercano a la mesa. Y para retirarse de la pista, tendrá que respetar el desplazamiento en dirección antihoraria, avanzando de círculo en círculo hasta llegar al más cercano a su mesa o silla. Se trata de nuevas reglas para un ambiente que ya conoce de códigos, el de la milonga.

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